El muerto y el degollado

Leyendo el diario Clarín de hoy, me encuentro con la carta de un lector que se asombra de las condiciones de vida en la Argentina.

Juan Gómez Povina vive en Miami, Estados Unidos de Norteamérica.

Opina desde lejos y mal

Así se vio la carta en el diario:

y aquí la carta online.

Quisiera responderle haciendo una referencia al título de este post.

Este es un claro caso en el que el muerto se ríe del degollado.

Se asombra de la poca moral que hay en la Argentina. Se espanta de que se le tiren piedras a la policía. Y remata su asombro hablando de derechos humanos.

Cuando alguien pierde el contacto con lo cotidiano, suele ser catalogado en este país de vivir en un frasquito.

Por lo menos a través del vidrio algo se puede ver. Este muchacho vive en una lata de duraznos y para más, enterrada.

¿No se dio cuenta en qué país vive él?

Le voy a dar unas pistas para que vaya dándose una idea:
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¿Votarías a un candidato así?

El próximo 28 se realizarán elecciones generales en la República Argentina.

Se elegirá presidente, diputados, senadores, gobernadores…

Creo que es la primera vez en mi vida que no tengo idea de a quién votaré.

Cuando en el 2001 gritábamos: ¡Que se vayan todos!, nunca imaginé que no sólo se quedarían todos, sino que además, los peores seguirían en los primeros puestos, y que además, se mezclarían sin ningún pudor entre sí.

Los enemigos irreconciliables resulta que tienen amistad de toda la vida.

Los opuestos políticamente, tenían en realidad ideas y metas idénticas.

Los que no se podían ni ver, no paran de observarse amorosamente en cuanto acto político haya.

Es un asco.

Lamentablemente no tengo material de todos como para poner aquí.

Tengo el de un candidato que con la misma tranquilidad que te dice que el país está hecho mierda y que los argentinos somos de lo peor, sin cambiar ni siquiera de tono, demuestra que somos lo más grande que existe y que este país es potencialmente una potencia.

Éste es uno de los que no voy a votar… Se vanagloria de su capacidad de decir y desdecirse en un mismo video.

Espero que el video no desaparezca de YouTube.

Bosta de burro = bosta de elefante

Para aclarar un poco: demócratas = republicanos

En Estados Unidos, la imagen de un burro y de un elefante, son emblemas de partidos políticos: demócrata y republicano.

Cuando en octubre de 2004 puse un post dudando de que la política yanqui fuera a cambiar si George W. Bush perdía las elecciones frente a John Forbes Kerry, no estaba para nada equivocado.

En Estados Unidos, la libertad es pura fantasía jolivudense. No existe, de la misma manera que no existe un Terminator bueno.

Es un régimen fascista tanto para los suyos como para los de afuera.

No hay libertad de expresión. Con el Acta Patriótica se encargaron de hacerla desaparecer.

El candidato ¿opositor? a Bush en las elecciones pasadas, dio una conferencia en la Universidad de Florida, y cuando uno de los estudiantes -que no eran muchos- comenzó a criticarlo, seguramente porque Kerry no tendría una respuesta aceptable, la Gest… perdón, la policía procedió a re-tirarlo.

Terminó esposado y detenido por exigir respuestas a las incongruentes palabras del ex candidato que eran desmentidas por sus actos.

Alguien menciona que la policía tendría un taser, que es un aparato electrocutador portátil, una picana yanqui, y sobre el final del primer video, se escucha el sonido del aparatito tres veces consecutivas y luego de unos segundos, una vez más.

No sé cuánto más durarán estos videos en la web; apúrense a verlos.

Sobre la discriminación

En más de una oportunidad obtuve material para un post de las “charlas” en el foro de Axxón.

En este caso, derivado de una discusión sobre el tema de O.V.N.I.s (platos voladores, bah), surge una reflexión que desde los primeros párrafos me atrapó.

Quiero compartirlo porque creo que vale no sólo por lo que dice, sino porque lo hace de un modo sencillo, claro, conciso y abiertamente frontal.

Gracias Mirta por permitirme que lo pusiera en mi sitio.

Reflexiones sobre lo distinto

Mirta Cristina Rodríguez

Ciertamente es en la más temprana edad que nos conectamos con lo distinto

Los largos brazos de mamá cuando nos contiene o nos conduce hasta el sueño al ritmo ancestral de una nana, una canción de cuna repetida desde el tiempo donde la memoria dormita también; las piernas de papá, que testimonian su altura –tan alta ella- cuando nos alza para girarnos en el aire, convirtiéndonos en aspas de un molino imaginario, o cuando nos salva de la ola que se acerca al galope para engullirnos y él con un solo gesto diestro nos eleva por encima de ella y nos hace sentir invencibles, como gigantes en un país de rulos panzones de agua salada.

Primeras aproximaciones a lo distinto que saben bien, que saben a seguridad

Unos pininos más y llega la escuela, las maestras, los compañeritos.

Todo eso tan diferente a casa-cuarto-papá y mamá.

El segundo corte del cordón umbilical es mayormente doloroso, necesita de acercamientos escalonados, de entrenamiento sutil y de una urgencia de creatividad para mamá que debe esconder las lágrimas cuando soltamos las nuestras porque “nos abandona” en ese nuevo reducto para nuestra cotidianeidad.

Jardín de infantes, jardín maternal, preescolar, son los nombres de lo distinto para este tiempo

Hartos de llenarnos de acuarelas los delantales, la ropa debajo y las zapatillas, descubrimos que en los próximos salones que nos verán metidos en algo tan difícil como sumar y restar, desdeñar ceros cuando van a la izquierda, ir dejando el lápiz que era fácil de borrar cuando nos equivocábamos, enlazar letras con sentido, agregar palabras día a día , lo distinto aparece en compañeritos que usan lentes porque no ven bien, que son gorditos y no pueden correr como los demás, que son de piel oscura o pecosos o colorados o blancos tiza, que usan artefactos para caminar o tienen alambres en los dientes.

Aprendemos: lo distinto es discriminado.
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