No, pero sí

A veces nos encontramos con situaciones paradojales.

Cuando Napoleón Bonaparte (a él se atribuye la frase) le dijo a su criado: “vísteme despacio que estoy apurado”, creaba una paradoja que se volvió famosa. Simplemente la frase hace referencia a que al no apurarse, existen menos posibilidades de equivocarse, y por lo tanto, más oportunidades de hacer el trabajo más rápido.

Circulan PPSs y cadenas de mails en los que se hace referencia a frases maternas contradictorias como: “te dije un millón de veces que no exageres” o la que dice “cerrá la boca y decime qué fue lo que realmente pasó”.

Imagínense ustedes que tienen un edificio con valor histórico que está siendo utilizado como banco.

Conociendo a los argentinos (ignoro qué pasa en otros países), queremos conservarlo en el mejor estado posible, evitando que peguen afiches publicitarios, que hagan pintadas callejeras (graffittis) o pintadas políticas apoyando a candidatos para toda clase de cargos.

¡Qué problema!

¿Ponemos custodia policial las 24 hs del día los 365 días del año?

Lo mejor es avisar y esperar que la buena voluntad de los usaparedes respete el pedido.

Piensen cómo lo harían con el Banco de la Provincia de Buenos Aires, sucursal Avellaneda.

banco-provincia-avellaneda

Quizás hayan llegado a la misma solución que los responsables de cuidarlo.
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Sobre la discriminación

En más de una oportunidad obtuve material para un post de las “charlas” en el foro de Axxón.

En este caso, derivado de una discusión sobre el tema de O.V.N.I.s (platos voladores, bah), surge una reflexión que desde los primeros párrafos me atrapó.

Quiero compartirlo porque creo que vale no sólo por lo que dice, sino porque lo hace de un modo sencillo, claro, conciso y abiertamente frontal.

Gracias Mirta por permitirme que lo pusiera en mi sitio.

Reflexiones sobre lo distinto

Mirta Cristina Rodríguez

Ciertamente es en la más temprana edad que nos conectamos con lo distinto

Los largos brazos de mamá cuando nos contiene o nos conduce hasta el sueño al ritmo ancestral de una nana, una canción de cuna repetida desde el tiempo donde la memoria dormita también; las piernas de papá, que testimonian su altura –tan alta ella- cuando nos alza para girarnos en el aire, convirtiéndonos en aspas de un molino imaginario, o cuando nos salva de la ola que se acerca al galope para engullirnos y él con un solo gesto diestro nos eleva por encima de ella y nos hace sentir invencibles, como gigantes en un país de rulos panzones de agua salada.

Primeras aproximaciones a lo distinto que saben bien, que saben a seguridad

Unos pininos más y llega la escuela, las maestras, los compañeritos.

Todo eso tan diferente a casa-cuarto-papá y mamá.

El segundo corte del cordón umbilical es mayormente doloroso, necesita de acercamientos escalonados, de entrenamiento sutil y de una urgencia de creatividad para mamá que debe esconder las lágrimas cuando soltamos las nuestras porque “nos abandona” en ese nuevo reducto para nuestra cotidianeidad.

Jardín de infantes, jardín maternal, preescolar, son los nombres de lo distinto para este tiempo

Hartos de llenarnos de acuarelas los delantales, la ropa debajo y las zapatillas, descubrimos que en los próximos salones que nos verán metidos en algo tan difícil como sumar y restar, desdeñar ceros cuando van a la izquierda, ir dejando el lápiz que era fácil de borrar cuando nos equivocábamos, enlazar letras con sentido, agregar palabras día a día , lo distinto aparece en compañeritos que usan lentes porque no ven bien, que son gorditos y no pueden correr como los demás, que son de piel oscura o pecosos o colorados o blancos tiza, que usan artefactos para caminar o tienen alambres en los dientes.

Aprendemos: lo distinto es discriminado.
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