Tradujeron a Riquelme

Según quién lea este post, va a pensar que es una boludez o una gilipollez.

Muchas veces es necesario traducir lo que dicen los deportistas de otros países, porque no todos pueden hablar varios idiomas, o al menos, entenderlos.

No creo que ningún medio de comunicación escrito ponga declaraciones de deportistas en otra lengua.

Muy pocos lo entenderían.

Pero traducir del español al español -convengamos- no es muy frecuente.

Alguno sabrá que el domingo pasado, Juan Román Riquelme al convertir su segundo gol con el que le dio la victoria a su equipo, increpó a un simpatizante de Boca Juniors que -según él- lo insultó durante todo el partido.

Si la Justicia argentina considera que su acto pudo ser una provocación a la violencia, podría caberle una pena de unos miles de pesos (no muchos para un jugador de 1ª división) o 10 días de prisión.

Entrevistado el jugador, declaró ante la prensa y pude escucharlo por la tele que le parecía una boludez que la justicia se ocupe de cosas como esas, cuando suceden cosas peores y no pasa nada.

Las declaraciones fueron levantadas por distintos medios nacionales como por ejemplo Página 12.

No sólo fue noticia en Argentina; en España, el periódico Marca también lo encontró importante y le dedicó un importante espacio en la página 30 a la situación de Román, e hizo mención a sus dichos…

…pero con una salvedad, lo tradujo. 8-(

¡No me van a decir que no iban a entender si no lo traducían!

En su edición on line, Marca no tiene la nota.

Gracias Bernardo.

Sobre la discriminación

En más de una oportunidad obtuve material para un post de las “charlas” en el foro de Axxón.

En este caso, derivado de una discusión sobre el tema de O.V.N.I.s (platos voladores, bah), surge una reflexión que desde los primeros párrafos me atrapó.

Quiero compartirlo porque creo que vale no sólo por lo que dice, sino porque lo hace de un modo sencillo, claro, conciso y abiertamente frontal.

Gracias Mirta por permitirme que lo pusiera en mi sitio.

Reflexiones sobre lo distinto

Mirta Cristina Rodríguez

Ciertamente es en la más temprana edad que nos conectamos con lo distinto

Los largos brazos de mamá cuando nos contiene o nos conduce hasta el sueño al ritmo ancestral de una nana, una canción de cuna repetida desde el tiempo donde la memoria dormita también; las piernas de papá, que testimonian su altura –tan alta ella- cuando nos alza para girarnos en el aire, convirtiéndonos en aspas de un molino imaginario, o cuando nos salva de la ola que se acerca al galope para engullirnos y él con un solo gesto diestro nos eleva por encima de ella y nos hace sentir invencibles, como gigantes en un país de rulos panzones de agua salada.

Primeras aproximaciones a lo distinto que saben bien, que saben a seguridad

Unos pininos más y llega la escuela, las maestras, los compañeritos.

Todo eso tan diferente a casa-cuarto-papá y mamá.

El segundo corte del cordón umbilical es mayormente doloroso, necesita de acercamientos escalonados, de entrenamiento sutil y de una urgencia de creatividad para mamá que debe esconder las lágrimas cuando soltamos las nuestras porque “nos abandona” en ese nuevo reducto para nuestra cotidianeidad.

Jardín de infantes, jardín maternal, preescolar, son los nombres de lo distinto para este tiempo

Hartos de llenarnos de acuarelas los delantales, la ropa debajo y las zapatillas, descubrimos que en los próximos salones que nos verán metidos en algo tan difícil como sumar y restar, desdeñar ceros cuando van a la izquierda, ir dejando el lápiz que era fácil de borrar cuando nos equivocábamos, enlazar letras con sentido, agregar palabras día a día , lo distinto aparece en compañeritos que usan lentes porque no ven bien, que son gorditos y no pueden correr como los demás, que son de piel oscura o pecosos o colorados o blancos tiza, que usan artefactos para caminar o tienen alambres en los dientes.

Aprendemos: lo distinto es discriminado.
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