Vacaciones en Huerta Grande

Estuve unos días en Córdoba (Argentina) en la localidad de Huerta Grande.




Paramos en el Hotel Huerta Grande (para verlo en Google Maps, hacer click aquí). Las habitaciones eran comunes: alfombradas, tv por cable, pero sin teléfono en el cuarto. Piscina grande, pileta para los más chicos, cancha de bochas, fútbol y tenis; salón de juegos con pool, metegol (ambos a $1,= el partido) y dos mesas de ping pong y un gran terreno detrás. En los días en que yo estuve no había internet porque me dijeron que habían llevado las computadoras a arreglar, que los chicos, jugando jueguitos online las habían hecho pelota…

Si piensan en tomarse unas vacaciones para desenchufarse de la locura de la ciudad, no duden en ir a Huerta Grande.

Las 2 o 3 atracciones menores que podrían ver, se encuentran desde hace un año inaccesibles porque se encuentran en tierras privadas y sus dueños las han cercado.

Para disfrutar de las vacaciones, recomiendo el siguiente equipo: Uno o dos libros + un MP3 de 2 Gb + anteojos para sol + traje de baño + cámara de fotos (con macro) para fotografiar insectos extraños y coloridos + -imprescindible- un cargador de pilas.

Altamente recomendable: Casa Irwo para tomarse unos exquisitos helados artesanales disfrutando de la vista desde su terracita. Además tienen gran cantidad de productos elaborados por ellos mismos que son exquisitos y que en próximos posts mencionaré después de haberlos degustado a todos.

Acá les dejo el video que tomé con mi cámara de fotos -sin sonido- tomando mi helado de chocolate y dulce de leche.

Algunas fotos del hotel. Si hacen click en las fotos, abren en tamaño grande en página nueva

Hotel Huerta Grande - Entrada desde la calle-ruta Hotel Huerta Grande - Galería y jardin delanteros

Hotel Huerta Grande - Vista desde mi habitación Hotel Huerta Grande - Vista desde el balconcito de mi habitación

Hotel Huerta Grande - Vista mañanera desde mi habitación Hotel Huerta Grande - Vista desde los terrenos traseros

Hotel Huerta Grande - Martín entre las dos piscinas Hotel Huerta Grande - Martín saliendo de la piscina

Hotel Huerta Grande - Teresita haciendo la plancha Hotel Huerta Grande - Galería trasera a pleno sol

Hotel Huerta Grande - Segundos antes del diluvio - 2 horas de lluvia Hotel Huerta Grande - Galeria trasera durante la lluvia




Al llegar a casa, me di cuenta de que en el trayecto desde la estación de micros de Liniers perdí mi Palm Tungsten con una tarjeta de 1 Gb. 🙁

Sobre la discriminación

En más de una oportunidad obtuve material para un post de las “charlas” en el foro de Axxón.

En este caso, derivado de una discusión sobre el tema de O.V.N.I.s (platos voladores, bah), surge una reflexión que desde los primeros párrafos me atrapó.

Quiero compartirlo porque creo que vale no sólo por lo que dice, sino porque lo hace de un modo sencillo, claro, conciso y abiertamente frontal.

Gracias Mirta por permitirme que lo pusiera en mi sitio.



Reflexiones sobre lo distinto

Mirta Cristina Rodríguez

Ciertamente es en la más temprana edad que nos conectamos con lo distinto

Los largos brazos de mamá cuando nos contiene o nos conduce hasta el sueño al ritmo ancestral de una nana, una canción de cuna repetida desde el tiempo donde la memoria dormita también; las piernas de papá, que testimonian su altura –tan alta ella- cuando nos alza para girarnos en el aire, convirtiéndonos en aspas de un molino imaginario, o cuando nos salva de la ola que se acerca al galope para engullirnos y él con un solo gesto diestro nos eleva por encima de ella y nos hace sentir invencibles, como gigantes en un país de rulos panzones de agua salada.

Primeras aproximaciones a lo distinto que saben bien, que saben a seguridad

Unos pininos más y llega la escuela, las maestras, los compañeritos.

Todo eso tan diferente a casa-cuarto-papá y mamá.

El segundo corte del cordón umbilical es mayormente doloroso, necesita de acercamientos escalonados, de entrenamiento sutil y de una urgencia de creatividad para mamá que debe esconder las lágrimas cuando soltamos las nuestras porque “nos abandona” en ese nuevo reducto para nuestra cotidianeidad.

Jardín de infantes, jardín maternal, preescolar, son los nombres de lo distinto para este tiempo

Hartos de llenarnos de acuarelas los delantales, la ropa debajo y las zapatillas, descubrimos que en los próximos salones que nos verán metidos en algo tan difícil como sumar y restar, desdeñar ceros cuando van a la izquierda, ir dejando el lápiz que era fácil de borrar cuando nos equivocábamos, enlazar letras con sentido, agregar palabras día a día , lo distinto aparece en compañeritos que usan lentes porque no ven bien, que son gorditos y no pueden correr como los demás, que son de piel oscura o pecosos o colorados o blancos tiza, que usan artefactos para caminar o tienen alambres en los dientes.

Aprendemos: lo distinto es discriminado.
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La guerra

Por Eduardo Galeano

Van a matar a mucha gente papa

A mediados del año pasado, mientras esta guerra se estaba incubando, George W. Bush declaró que debemos estar listos para atacar en cualquier oscuro rincón del mundo. Irak es, pues, un oscuro rincón del mundo. ¿Creerá Bush que la civilización nació en Texas, y que sus compatriotas inventaron la escritura? ¿Nunca escuchó hablar de la biblioteca de Nínive, ni de la Torre de Babel, ni de los jardines colgantes de Babilonia? ¿No escuchó ni uno sólo de los cuentos de Las mil y una noches de Bagdad? ¿Quién lo eligió presidente del planeta? A mí, nadie me llamó a votar en esas elecciones. ¿Y a ustedes? ¿Elegiríamos a un presidente sordo? ¿A un hombre incapaz de escuchar nada más que los ecos de su voz? ¿Sordo ante el trueno incesante de millones y millones de voces que en las calles del mundo están declarando la paz a la guerra? Sigue leyendo