Demasiado largo para un título

Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch

No crean que me quedé dormido sobre el teclado, porque lo que acaban de leer es el nombre de un pueblo galés.




Si bien parece una broma muy estúpida realizada por los pobladores de un pueblo de la isla de Aglesey en Gales, semejante nombre tiene su explicación:

Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch en galés, significa: La iglesia de Santa María en el hueco del avellano blanco cerca de un torbellino rápido y la iglesia de San Tisilo cerca de la gruta roja y fue establecido como nombre del pueblo en 1860.

Yo sabía que los alemanes eran dados a juntar palabras a la hora de ponerle nombre a las calles… Augustinerstrasse, Offenbachplatz, Spinnmühlengasse o Grosse Telegraphenstrasse… y ya me cansé de buscar nombres en mapas.

Pero los galeses se han llevado las palmas. Es IM-PRO-NUN-CIA-BLE.

Hay un sitio que trata -creo que infructuosamente- de que aprendamos a pronunciarlo.

Suena más o menos así: LLAN – FAIR – PWLL – GWYN – GYLL – GO – GER – YCH – WYRN – DROB – WLL – LLAN – TY – SILIO – GO – GO – GOCH.

No se gasten, además, por ser en inglés, las sílabas no siempre se pronuncian igual. La sílaba FAIR se pronuncia como FIRE, fuego en inglés y no como FAIR, feria en el mismo idioma.

Simplemente confórmense con saber que hay un lugar al que es mejor no ir de visita, porque si le tienen que explicar a alguien en dónde han estado, nunca podrán.




Por si quieren buscar algún dato en la web, les comento que hay más de 60.000 sitios para visitar según Google.

Pueden ver algo en la Wikipedia y en el sitio de llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch

La definitiva muerte de Fontanarrosa

El “Negro” Roberto Fontanarrosa, a los 62 años, se nos fue.

Comencé a disfrutar de sus trabajos cuando en la década del ´70 publicaba sus chistes en la revista Hortensia. Desde ese momento, fui un fanático suyo.




Historietas, viñetas, cuentos, novelas; ningún género escapó a su pluma genial.

Cuando en 2004 fue uno de los expositores en el Tercer Congreso de la Lengua Española, demostró su toda su capacidad, cuando para la disertación escogió como tema el de “las malas palabras”; llegando al súmmum al explicar la importancia de pronunciar correctamente la palabra “mierda”, arrancando risas y aplausos de toda la concurrencia.

Enfermo de esclerosis lateral amiotrófica, fue perdiendo la funcionalidad de su cuerpo, comenzando por su brazo izquierdo (¡menos mal que no era zurdito!), y deteriorándose progresivamente, hasta que, al llegar a enero de este año, anunció que debido a que ya no podía controlar su mano derecha, dejaría de dibujar para aportar el guión únicamente.

A pesar de que lo intentó, la enfermedad pudo más que él. Hoy murió por un paro cardiorrespiratorio.

No hubo tema que no tratara con su ingenio y su humor extraordinario. Política, religión, fútbol (su pasión), e incluso su propia muerte.

Hace muchos años él mismo escribió su propio epitafio:

El día en que yo me muera quedarán mudas las gomas “H”
Pondrán a media asta las Dos Banderas

El día en que dibujó su propia muerte, gozaba de buena salud, pero mal carácter, por lo que fue “tranquilizado” por Boogie el aceitoso con su 44 Magnum de luxe. Más le hubiera valido un pequeño aumento para Don Inodoro…

Ahora ya está.

Ya se fue.

O no.

Podemos apelar a la sentencia final de Boogie: Los dibujantes pasan, los dibujos quedan”.

La historieta, que durante tantos años guardé entre mis tessoross, la pongo aquí para compartirla con todos ustedes.

Primera parte

La primera muerte de Roberto Fontanarrosa - 1

Con click amplía en página nueva.




Segunda parte

La primera muerte de Roberto Fontanarrosa - 2

Con click amplía en página nueva.

Aunque no quiera, se me pianta un lagrimón.

El sitio oficial.
Él en la Wikipedia.

Cambiar oro por espejitos y cuentas de colores

Los conquistadores llegaron a estas tierras no con la altruista idea de compartir su conocimiento con los que las habitaban, sino con la intención de dominarlos, imponerles no sólo su voluntad, sino sus ideas, las cuales iban en un único sentido.

Fue así como se les impuso una religión ajena por completo a sus tradiciones, una sociedad de explotación a favor de los nuevos amos y una economía de pauperización.

Cuando vieron que los indígenas tenían oro y plata, decidieron cambiárselos por cosas que éstos no tenían: espejitos y cuentas de colores – por ejemplo -.

Como ése tan favorable – para los conquistadores – intercambio pudo prosperar, todos los conquistadores futuros y en todas las latitudes los emplearon.

El día 26/10/2004, en la Argentina, la ¿justicia? lo convalidó. Sigue leyendo