¡¿Cómo no se me ocurrió?!

Siempre hay alguien que tiene una idea genial, que quizás no es novedosa, pero que nadie se ha atrevido a llevarla adelante.

Paola Kullok es una de esas personas.

Les voy a poner un ejercicio para ejercitar la imaginación:

Imagínense una escuelita.

Una escuelita privada. Con dos o tres aulas, nada más.

Ustedes son no sólo los directores, sino también los profesores.

Piensen ahora en el alumnado.

Deberán ser únicamente de sexo femenino.

No tienen que imaginarse una escuela de señoritas, pero piensen que puede que haya varias en esa condición (que sean señoritas).

No tiene que haber menores de edad.

¿Qué es lo que pueden querer aprender mujeres hechas y derechas?

Todo lo relativo al sexo.

Cómo satisfacer a sus parejas o a ellas mismas.

Bien, van bien encaminados… pónganse un guardapolvo 😉 y con el puntero en la mano, comiencen a «dar clase».

Paola… ¡¡¡GENIA!!!

La noticia salió en Clarín. Aconsejo que miren el videíto. Así verán que quizás todavía tengan oportunidad de salir adelante con su propio emprendimiento, aunque sea modesto.

Paola tiene su propia página web, PK Escuela de Sexo, en donde ofrece enseñarle a hombres, mujeres y parejas.

Además, tiene un servicio de fotografía, para que ellas puedan sacarse esas fotos que nunca se animaron a pedirle a la pareja.

Lo que no encontré es un curso introductorio.

En realidad, quiero decir: cómo empezar.

Algo así como: «Mejor aprendelo ahora, antes de que en tu primera vez metas la pata».

Lo que no aclara la «especialista» es si te da: «garantía de satisfacción, o le devolvemos su dinero».

Gracias Bernardo.

La definitiva muerte de Fontanarrosa

El «Negro» Roberto Fontanarrosa, a los 62 años, se nos fue.

Comencé a disfrutar de sus trabajos cuando en la década del ´70 publicaba sus chistes en la revista Hortensia. Desde ese momento, fui un fanático suyo.

Historietas, viñetas, cuentos, novelas; ningún género escapó a su pluma genial.

Cuando en 2004 fue uno de los expositores en el Tercer Congreso de la Lengua Española, demostró su toda su capacidad, cuando para la disertación escogió como tema el de «las malas palabras»; llegando al súmmum al explicar la importancia de pronunciar correctamente la palabra «mierda», arrancando risas y aplausos de toda la concurrencia.

Enfermo de esclerosis lateral amiotrófica, fue perdiendo la funcionalidad de su cuerpo, comenzando por su brazo izquierdo (¡menos mal que no era zurdito!), y deteriorándose progresivamente, hasta que, al llegar a enero de este año, anunció que debido a que ya no podía controlar su mano derecha, dejaría de dibujar para aportar el guión únicamente.

A pesar de que lo intentó, la enfermedad pudo más que él. Hoy murió por un paro cardiorrespiratorio.

No hubo tema que no tratara con su ingenio y su humor extraordinario. Política, religión, fútbol (su pasión), e incluso su propia muerte.

Hace muchos años él mismo escribió su propio epitafio:

El día en que yo me muera quedarán mudas las gomas «H»
Pondrán a media asta las Dos Banderas

El día en que dibujó su propia muerte, gozaba de buena salud, pero mal carácter, por lo que fue «tranquilizado» por Boogie el aceitoso con su 44 Magnum de luxe. Más le hubiera valido un pequeño aumento para Don Inodoro…

Ahora ya está.

Ya se fue.

O no.

Podemos apelar a la sentencia final de Boogie: «Los dibujantes pasan, los dibujos quedan».

La historieta, que durante tantos años guardé entre mis tessoross, la pongo aquí para compartirla con todos ustedes.

Primera parte

La primera muerte de Roberto Fontanarrosa - 1

Con click amplía en página nueva.

Segunda parte

La primera muerte de Roberto Fontanarrosa - 2

Con click amplía en página nueva.

Aunque no quiera, se me pianta un lagrimón.

El sitio oficial.
Él en la Wikipedia.