La estatua de la libertad argentina

Muchos arquitectos deben sentirse incomprendidos y hasta ignorados cuando sus edificios, realizados con detalles exquisitos, o extraños son olímpicamente ignorados.

Que gusten o no gusten es una cosa, pero que los ignoren…




Buenos Aires, que está construida arquitectónicamente de lo más ecléctica, tiene por todos lados “joyitas”, que por culpa de nuestra actividad febril nunca -o casi- llegamos a descubrir.

Cuando se filmó la película Higlander II en Buenos Aires, tengo entendido que su director, Russell Mulcahy al pasar por la esquina de Belgrano Y Perú, quedó maravillado con unas estatuas que sostenían unos balcones e incluyó en la escenografía unas estatuas de ése tipo.

Un amigo mío, arquitecto, me dijo -si la memoria no me falla- que ese tipo de estatuas reciben el nombre de “fatigados”.

Ahora bien, quién podría imaginarse que para ver la Estatua de la Libertad, los porteños no necesitábamos desplazarnos 8.454 km hacia el norte hasta llegar a New York…

Ésta es nuestra Estatua de la Libertad:

Esta estatua no está sola.
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La historia que no fue

Tuve oportunidad de escuchar y disfrutar a Eduardo Galeano, a quien he citado en mi página en más de una oportunidad, en el Canal Encuentro.




Hábil como pocos para encontrar en frases sencillas las explicaciones más sesudas a situaciones complejísimas, me cautivó durante todo el tiempo en que su micro: La vida según Galeano fue puesto al aire.

Quiero rescatar una pequeña parte de su charla titulada “Los primeros Americanos”, que tuve la oportunidad de ver en más de una ocasión.

…”En Cuba, según Cristóbal Colón, había sirenas con cara de hombre y plumas de gallo.

En la Guayana, según sir Walter Raleigh, los nativos tenían los ojos en los hombros y la boca en el pecho.

En Venezuela, según el fraile Pedro Simón, había indios de orejas tan, pero tan grandes que las arrastraban por los suelos al caminar.

En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés. Los talones adelante y los dedos atrás.

Según Pedro Martín de Anglería, que escribió la primera historia de América, pero por supuesto nunca estuvo allí… Los nativos americanos tenían rabos, y rabos tan pero tan largos que para sentarse necesitaban asientos con agujeros.

Así nos vieron. Y así vieron a América los Europeos del Renacimiento.

Hoy voy a contarles, a mi modo y manera, algunas historias que quisieran verlos,… a los antiguos americanos, a los primeros de todos, cómo fueron y cómo son.

La Historia que puedo ser:

Cristóbal Colón no consiguió descubrir América porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.

A Pedro Álvarez de Cabral no lo dejaron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.

Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.

Pedro de Alvarado, rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia, en Chile, porque ninguno de los dos tenía el certificado policial de buena conducta.

Y los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachussets no había cuotas abiertas de inmigración.”…

Quizás este texto nos ponga una sonrisa en los labios, pero baste recordar qué está pasando en Europa, donde la xenofobia alimentada desde los propios gobiernos está generando una actitud que no se condice con la que tenían en la época en que emigraron (huyeron) desde sus países para forjarse un futuro en América.




La memoria es corta.

Ciertos intereses utilizan ésto para sus propios fines. Vaya uno a saber cuáles…

Esto que cuenta Galeano, podría equipararse al reclamo del Cacique Guaicaipuro Cuatemoc.

Como toda fantasía, hubiera sido linda de ser cierta.

¡Quiero un Segway!

Siempre pensé que era la cosa más inútil y snob (término antiguo si los hay).




¿Quién querría usar una cosa así?

Pero acabo de descubrir que no debo emitir juicios ni opiniones sobre un producto hasta que no lo haya probado.

Fui a la Exposición Industrial de Avellaneda y se me ocurrió preguntar cómo es que funcionan, qué autonomía tienen y cuánto costaban.

Tienen estabilizadores, tienen una autonomía de 30 km. y cuesta el más barato U$S 6.500,=

Y me hicieron la pregunta clave: ¿querés probar?

Acá estoy.

Andando en un Segway

Perdonen que el sponsor tape al Segway, pero no podía sacar la publicidad.

Es una maravilla, es increíble la sensación que provoca el poder desplazarse hacia atrás o adelante con sólo inclinar el cuerpo, que gire moviendo el manillar izquierdo…

Insisto, a pesar de parecer geek, ¡quiero tener uno!




Para verlo en acción, los invito a ver este video:

Matemáticas y diversión

Creo que para la mayoría de nosotros, en la escuela (sobre todo en la secundaria), estudiar matemáticas no sólo era aburrido, sino además incomprensible.

¿Para qué cuernos quería yo saber de ecuaciones con una, dos o chiquicientas incógnitas?




¿Qué utilidad práctica podían tener en el futuro teoremas como el de Pitágoras, que había muerto hacía tanto tiempo?

Era una verdadera pérdida de tiempo. La mayoría de los profesores daban la materia tal como venía “envasada” en el libro de matemáticas. Fórmulas, teorías, demostraciones y soluciones sin ningún “agregado” que las convirtiera en útiles.

Años después, cuando estaba cursando el primer año en la facultad (quise estudiar medicina. Alguna vez hablaré sobre el tema), la solución de un problema de matemáticas, me ayudó años después.
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¿Qué te puedo cobrar?…

No pude encontrar datos concretos de que la exposición del Cacique Guaicaipuro Cuautemoc haya sido pronunciada tal como se dice, pero de la misma manera que el tema de la internacionalización de la Amazonia, la claridad y simpleza de los argumentos valen por sí mismos. Sigue leyendo