Teletubbies indefendibles

Tal como publicó hoy el diario Clarín, el gobierno de Polonia ha decidido no llevar adelante una campaña contra los famosos personajes que supuestamente instalan valores homosexuales a los niños.



Teletubbies y Kaczynski
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En lo que a mi respecta, unos muñecos que se muevan torpemente no me molesta; lo que sí me disgusta es que hablen a media lengua.

Nunca a mis hijos les hablé así. Nunca llamamos a la papilla (puré), pollo, sopa, postres o lo que fuera : «papa». La papa era un tubérculo, no toda la comida que les dábamos.

Nunca se nos hubiera ocurrido enseñarles a hablar diciendo ¡OAAAA! en lugar de ¡HOLAAAA!

De todas maneras, cuando empezaron a hablar, lo hacían como todos los chicos del mundo: Hernán, nos contaba el cuento de la Caputita Doja y Martín, cuando luchábamos y veía que perdía, pedía a gritos ¡COCODO! ¡ASILO! ¡AYÚDAMEN!

Pero incentivar a que lo hicieran, no. Por suerte los Teletubbies no existìan en Argentina cuando ellos eran chicos.




Gracias a Dios nunca los vieron… podrían haber visto este capítulo que seguramente en Polonia no pasaron, porque los hubieran prohibido.

Matemáticas y diversión

Creo que para la mayoría de nosotros, en la escuela (sobre todo en la secundaria), estudiar matemáticas no sólo era aburrido, sino además incomprensible.

¿Para qué cuernos quería yo saber de ecuaciones con una, dos o chiquicientas incógnitas?




¿Qué utilidad práctica podían tener en el futuro teoremas como el de Pitágoras, que había muerto hacía tanto tiempo?

Era una verdadera pérdida de tiempo. La mayoría de los profesores daban la materia tal como venía «envasada» en el libro de matemáticas. Fórmulas, teorías, demostraciones y soluciones sin ningún «agregado» que las convirtiera en útiles.

Años después, cuando estaba cursando el primer año en la facultad (quise estudiar medicina. Alguna vez hablaré sobre el tema), la solución de un problema de matemáticas, me ayudó años después.
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Castigar a los padres

En los últimos días, desde los medios llega la noticia de que se estaría «promocionando» la idea de castigar a los padres de los menores que se encuentren alcoholizados en la vía pública.

Que hay que hacer algo, no cabe duda.

¿Pero castigar a los padres, es «la solución»? Sigue leyendo