Cómo robarse un edificio en New York

No me refiero a cómo entrar en un edificio en la ciudad de New York y robar todo lo que se pueda, sino de robarse el edificio entero.

Tampoco imaginen que se pueden llevar un edificio a sus casas, ladrillo a ladrillo.

Simplemente quiero decir que en una hora y media obtengan legalmente los papeles que los acredite como dueños.




Si les gusta -por ejemplo- el Empire State Building, pueden decir que es de ustedes en la oficina que registra a los propietarios de los edificios en Nueva York y ellos le van a entregar rápida y ¿eficientemente? el título de propiedad “absolutamente legal”.

No es broma. Ya lo han hecho.

El Daily News, enterado de que había una modalidad de robo increíble en New York, decidió poner a prueba la información y decidieron adueñarse del famoso -gracias a King Kong- edificio Empire State Building.

Aparentemente la maniobra era (¿es?) sencillísima:
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¡Una buena!

¡Por fin una buena!

Hace 3 días me quejaba de la hijoputez de Tomás Delgado Bartolomé, que quería demandar por €20.000,= (veinte mil euros) a los padres de Enaitz Iriondo, al que atropelló y mató en 2004 cuando conducía aparentemente alcoholizado y a más de 170 km/h en una carretera de 90 km/h de máxima.




Ayer se celebró la vista oral en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Haro, en La Rioja, España, en donde el abogado de Tomás Delgado Bartolomé anunció que su representado retiraba la demanda.

La jueza, por tanto, ha condenado al demandante a pagar las costas del juicio, ya que en caso de desistimiento, es quien debe hacerse cargo del pago.

Pero la cosa no termina ahí. Si el fiscal superior de La Rioja (España) halla indicios de que las pericias realizadas por pedido de la familia de la víctima son correctas, reabrirá el caso por el delito de imprudencia, que en el caso de que Tomás Delgado Bartolomé sea encontrado culpable, puede acarrearle de 1 a 4 años de prisión e inhabilitación para conducir por un período de entre 1 y 6 años.

En mi post anterior, decía que en caso de haber un Dios o Justicia, Tomás Delgado Bartolomé no podría salirse con la suya.




Pruebas de Dios todavía no he encontrado; de Justicia, sí.

La noticia que apareció en el periodico.com pueden verla aquí. La que salió en adn.es pueden leerla haciendo clici aquí.

Diferencia entre ricos y pobres

Creo que todos somos un poquito prejuiciosos.




¿Quién no ha sacado alguna vez conclusiones de este tipo?

Rico con pistola = precavido
Pobre con pistola = delincuente

Rico con manicura = play boy
Pobre con manicura = maricón

Rico con alas = ángel
Pobre con alas = muerciélago

Rico en un prostíbulo = busca placer
Pobre en un prostíbulo = busca a la hermana

Rico leyendo el periódico = intelectual
Pobre leyendo el periódico = busca trabajo

Rico corriendo = deportista
Pobre corriendo = ladrón

Rico vestido de blanco = doctor
Pobre vestido de blanco = heladero

Rico con maletín = ejecutivo
Pobre con maletín = traficante

Rico homosexual = gay
Pobre homosexual = maricón de mierda

Rico rascándose = alérgico
Pobre rascándose = guarro, sarnoso

Rico en comisaría = denunciante
Pobre en comisaría = detenido

Rico cansado = ejecutivo con stress
Pobre cansado = flojo de cojones


El tercer ejemplo fue el que más me impactó.




Lo vi en stormvlad.

Ley de silencio “pro impunidad”

Hay muchos momentos en los que pienso que las religiones, desde hace ya mucho tiempo, se han convertido en corporaciones.

Debe ser todo un tema el plantearse qué defender primero: la religión como doctrina o como institución para defender la doctrina.




Una religión sin una organización que mantenga encausados a sus fieles dentro del dogma, probablemente degenerase en una interminable cantidad de sectas, tomando cada una su propio camino.

En algún momento, el control que ejerció la religión sobre los hombres, la convirtió en un elemento de poder. A partir de allí, la espiritualidad dejó paso a la materialidad.

Cada vez más, fue prioritario el defender a la institución a como diera lugar, generando leyes propias (internas y secretas), que en nada se condecían con el alma y el espíritu.

En el afán de mantener el poder, se lapidó, quemó, flageló; se condenó socialmente a quienes declaraban fuera de la religión; exclusión que en muchos casos era peor que los castigos físicos. La sociedad los rechazaba, porque previamente, la religión se encargó de ocupar un lugar de poder en el gobierno para legitimar su accionar represivo.

No estoy hablando de ninguna religión en particular. Periódicamente nos llegan noticias de “abusos” cometidos en nombre de la religión, sin importar cuál sea ésta.

Pero lo que originó este post es la noticia aparecida en el periódico Guardian en su sección The Observer, cuando menciona que Joseph Alois Ratzinger, alias el papa Benedicto XVI, envió una “orden secreta” en 2001 a los obispos para que mantuvieran en secreto las pruebas de abuso sexual a menores de edad (pedofilia) por parte de sacerdotes católicos. Este secreto debía extenderse hasta 10 años después de que las víctimas cumplieran la mayoría de edad. De no cumplirse con lo ordenado, se corría el riesgo de ser excomulgado.

Semejante orden, tiene como fin (es evidente) que estos abusos no tomen estado público para no mancillar “el buen nombre de la Iglesia”.

Como queda claro, las víctimas serían algo así como un “daño colateral” en la guerra contra “los infieles” o agnósticos.




Aquí es donde se puede apreciar la dicotomía que marco en el segundo párrafo. Imagino que tranquilizarán sus ¿conciencias? suponiendo que Dios recompensará largamente a las pobres víctimas en el más allá.

Algunas páginas en español que hablan sobre el tema (no califico su postura, las refiero porque hablan del tema):

Página 1
Página 2
Página 3

Cuando la noticia se hace humo

Hace menos de una semana, los noticieros dieron una noticia: los familiares de una mujer que murió de cáncer al pulmón le hacían juicio al Estado, porque ella trabajaba en una oficina donde había 10 personas que eran fumadores compulsivos, y al no tener ni siquiera ventilación, el ámbito estaba permanentemente saturado de humo de cigarrillo.




La oficina era la oficina 10 del Ministerio de Salud de la ciudad de Córdoba, capital de la provincia homónima.

Cuando quise mandarle la noticia via email a una compañera de oficina, me encontré con que esta información no figuraba en internet. Los diarios no la habían publicado.

No quisiera suponer que la noticia no aparece porque los periódicos no quieren hacer publicidad en contra de las tabacaleras, o porque al gobierno no le interesaría una catarata de juicios por permitir fumar en las oficina públicas, y que por ello haya “solicitado” a los medios de comunicación escritos que se abstuviesen de hacer referencia alguna.




¿No es sospechoso?