¡¿WTF?!

Todo el mundo sabe que hay cosas en el hogar que son para que las usen los hombres; como por ejemplo: equipos de audio de 123 canales, televisores satelitales de 1234 canales, computadoras pentium 5 triple core penta turbo, etc.




Hay por supuesto otras que son para las mujeres: planchas con selectores para 25 tipos diferentes de planchado, máquinas de coser que bordan, pegan botones, tejen, y hasta te hacen zurcidos invisibles; y no hay que olvidarse de los complejísimos lavarropas automáticos, que de automáticos no tienen nada, porque hay que saber, entre otras cosas, cuánta ropa y de qué tipo se pone y cómo se la quiere lavar, además de saber qué ropa va con cuál para que no destiñan, etc.

Como por estas tierras en poco tiempo más celebraremos el día de la madre -tercer domingo de octubre-, se me ocurrió comprarle (de parte de mis hijos, ofcors) un electrodoméstico a mi esposa.

Ya que tengo un hipermercado Wal Mart cerca de casa, me di una vueltita por la parte de electrodomésticos para ver lo que le podía regalar.

Quedé tan confundido con las nuevas tecnologías, que ahora no tengo ni la más pálida idea de qué puedo comprarle.

Me gustaría saber qué opinan ustedes sobre qué puedo regalarle. He sacado (casi robado) unas fotos para poder pedirles a ustedes que leen mi página un consejo.

¿Exprimidores, tal vez?

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Licuadoras no estaría nada mal, me parece.

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Podría ser una nueva plancha, por ejemplo.

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Una buena aspiradora es otra de las opciones.

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O un buen horno a microondas.

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En realidad, me encuentro tan confundido que ya no sé siquiera si quiero regalarle algo.

Aunque mis hijos me tranquilizaron diciéndome que quizás no sea yo el único que está «algo confundido».

Día de la Independencia

El 9 de julio de 1816, Argentina declara su Independencia.




El texto aprobado por todos los integrantes del Congreso de Tucumán es el siguiente:

Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protextando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración. Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.







De ahí en más, algunas veces fuimos más o menos independientes. Muchas veces no lo fuimos.

Me vinieron ganas de hacer referencia a nuestro día patrio cuando vi que Google de Argentina hacía su homenaje usando la imagen de La Casa de Tucumán.

Día de la Independencia de Argentina

¿No sé qué ponerme… o no sé qué me pongo?

Este post va dirigido fundamentalmente a las mujeres.

Este es un aporte de mi amigo Walter Ego. Vean lo que él tiene para decir:

Quisiera imaginarme que ustedes quieren estar siempre hermosas para agradarnos a nosotros, los hombres.

Si bien es posible que quieran verse bien cuando se miran al espejo, la ilusión de que permanentemente buscan nuestra aprobación, es muy grande en mi caso.

Gimnasia, dietas, ropas que resaltan la figura (o algunas zonas), tinturas, accesorios, son los elementos que usan para seducirnos.

Pero hay otro elemento a tener en cuenta: el almanaque.




Ninguna (o casi), quiere verse «mayor».

¿Y qué es lo que hacen para evitarlo?

Usan productos cosméticos para evitar, entre otras cosas, las arrugas, que son el indicador más visible del paso del tiempo.

Los hombres, que por lo general son los dueños y manejan las grandes compañías que se dedican a la cosmetología, saben que ustedes harán cualquier cosa por seguir siendo jóvenes.

Permanentemente salen a la venta carísimas cremas que prometen arreglar esos pequeños detalles que el paso del tiempo va dejando en sus caritas: las arrugas.

Por casualidad, me topé con la publicidad de la crema anti-arrugas REVITALIFT.

Me llamó la atención que tuviera tantas llamadas a pie de página.

Les presté un poco de atención, y me provocó algo así como un «miedito».
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Ley de silencio “pro impunidad”

Hay muchos momentos en los que pienso que las religiones, desde hace ya mucho tiempo, se han convertido en corporaciones.

Debe ser todo un tema el plantearse qué defender primero: la religión como doctrina o como institución para defender la doctrina.




Una religión sin una organización que mantenga encausados a sus fieles dentro del dogma, probablemente degenerase en una interminable cantidad de sectas, tomando cada una su propio camino.

En algún momento, el control que ejerció la religión sobre los hombres, la convirtió en un elemento de poder. A partir de allí, la espiritualidad dejó paso a la materialidad.

Cada vez más, fue prioritario el defender a la institución a como diera lugar, generando leyes propias (internas y secretas), que en nada se condecían con el alma y el espíritu.

En el afán de mantener el poder, se lapidó, quemó, flageló; se condenó socialmente a quienes declaraban fuera de la religión; exclusión que en muchos casos era peor que los castigos físicos. La sociedad los rechazaba, porque previamente, la religión se encargó de ocupar un lugar de poder en el gobierno para legitimar su accionar represivo.

No estoy hablando de ninguna religión en particular. Periódicamente nos llegan noticias de «abusos» cometidos en nombre de la religión, sin importar cuál sea ésta.

Pero lo que originó este post es la noticia aparecida en el periódico Guardian en su sección The Observer, cuando menciona que Joseph Alois Ratzinger, alias el papa Benedicto XVI, envió una «orden secreta» en 2001 a los obispos para que mantuvieran en secreto las pruebas de abuso sexual a menores de edad (pedofilia) por parte de sacerdotes católicos. Este secreto debía extenderse hasta 10 años después de que las víctimas cumplieran la mayoría de edad. De no cumplirse con lo ordenado, se corría el riesgo de ser excomulgado.

Semejante orden, tiene como fin (es evidente) que estos abusos no tomen estado público para no mancillar «el buen nombre de la Iglesia».

Como queda claro, las víctimas serían algo así como un «daño colateral» en la guerra contra «los infieles» o agnósticos.




Aquí es donde se puede apreciar la dicotomía que marco en el segundo párrafo. Imagino que tranquilizarán sus ¿conciencias? suponiendo que Dios recompensará largamente a las pobres víctimas en el más allá.

Algunas páginas en español que hablan sobre el tema (no califico su postura, las refiero porque hablan del tema):

Página 1
Página 2
Página 3

Día de la mujer

Walter Ego: Es el día de la mujer!!!…

Yo: Sí.

W.E.: ¿Y por qué?

Y.O.: Mmmmm. No sé.

W.E..: ¿Es como un día del animal pero para uno aún más inferior?

Y.O.: ¡No seas bestia!

W.E..: ¿Acaso hay un día del hombre?

Y.O.: Nnno.

W.E.: ¿Entonces?

Y.O.: Entonces… ¿qué?

W.E.: …Que tengo razón.

Y.O.: ¡Dejate de decir pavadas! ¿querés?

W.E.: Entonces tendré que demostrártelo con un informe científico…

Y.O.: ¿De qué estudio me estás hablando?

W.E.: De uno que demuestra palmariamente que la mujer es inferior.

Y.O.: ¡Por favor!

W.E.: Fijate. Es IM PER DI BLE:




La mujer es inferior

«Cabellos largos, ideas cortas» (Schopenhauer)

A fuerza de alaridos e incongruencias, miles de revolucionarias reblandecidas se debaten, no sin torpeza, en el estéril intento de demostrar que «la mujer es igual al hombre».
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