Ovni en el cielo de África

El día 4 de junio de 2017 (04/06/2017), poco después de las 12:00 horas del mediodía -hora de Argentina- viendo por mi ventanilla -ubicada del lado derecho del avión- vi unas nubes que quizás pudieran “dar bien” en una foto; saqué mi cámara e hice varias tomas.

Salvo que la foto quede notoriamente borrosa o movida, nunca las borro, a lo sumo les “pego una ojeada” en la pantallita y nada más.

Cuando llegué a casa, las fotos no me parecieron lo suficientemente buenas como para destacarlas, por lo que quedaron en la carpeta -generada automáticamente por la cámara- de ese día y bajadas a mi computadora.

Varios meses después (6), revisando las fotos sólo por volver a verlas, y usando el programa IrfanView, al pasarlas más o menos rápido, algo me llamó la atención.

Si bien mi ventanilla no estaba del todo limpia, porque tenía un par de manchitas, había aparecido algo en las fotos que me puso en alerta: una manchita pequeña, de color gris cambiaba de lugar en las diferentes fotos.

Lo primero que pensé era que la suciedad del acrílico era la responsable y que al modificar la posición de la cámara producía el efecto de estar cambiando de lugar en el cielo.

Al hacer una observación más detallada, pude ver que los puntos de referencia que tenía ante mí, que eran la nube grande y la punta del ala variaban muy poco, no así la “manchita”.

Era evidente que no era “suciedad”, sino un objeto sólido.

Podría ser otro avión que a la distancia fuera irreconocible.

Volviendo a prestar la debida atención a las imágenes, el objeto se desplazaba –en la foto- de izquierda a derecha, y no sólo eso, sino que en la segunda toma estaba más arriba y en la tercera otra vez abajo.

No es, y no hace falta ser un experto para determinarlo, el movimiento típico de una aeronave. Por lo menos de las que yo conozca.
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Animales, salvajes y borrachos

En el delta del río Okavango, en Botswana, crece un árbol llamado “marula”. Sus frutos llenan las ramas de los árboles, siendo éstas un manjar para los animales que pueden acceder a ellas, monos y elefantes; unos trepando para arrancarlas y los otros sacudiendo los árboles para que la fruta caiga.

Llega el momento en que la fruta madura en los árboles y comienza a caer al suelo, invitando a todos aquellos animales que comen fruta a darse un atracón.

Elefantes, monos, avestruces, jabalíes, entre otros, se dedican a comer con frenesí, hasta quedar totalemente saciados.

Pero la fruta no es todo beneficio para quienes la comen. Fermenta fácilmente y termina emborrachándolos a todos.

Es un espectáculo gracioso ver a elefantes, jirafas, monos, jabalíes, etc. totalmente borrachos.

Aquí les dejo un video en el que se puede apreciar el efecto que causa la marula cuando está madura y se come en cantidad.

Bien hecho el montaje de las imágenes, la música y el sonido.

Para divertirse un monento.

La maldición blanca

Por Eduardo Galeano

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide. Sigue leyendo