Felicidades “para todos”




No todo el mundo cree en la Navidad.

Hay creyentes y descreyentes en todo el mundo.

A los que viven desde las zonas cercanas al Ecuador y hasta el sur del planeta, les cuesta trabajo imaginarse a Papá Noel (Santa Claus) con 30º C o más repartiendo regalos vestido como un esquimal pero de rojo.

A los que viven en el Hemisferio norte, ¿cómo no se les ocurrió que con tanto frío, van a dejar apagado el fuego en la chimenea? el traje rojo, ¿será de amianto?.

Más allá de toda discusión, se supone que para esta época, debería reinar un poco de paz, amor y armonía.

Voy a contribuir con un poco de armonía:

Pensando – supongo – en los que creen y en los que no, mi hijo Hernán diseñó ésta tarjeta navideña en Flash inspirada en los personajes de South Park.




Chicas peleando

Tengo una escuela primaria a la vuelta de casa; es pequeña y a ella concurren chicos que en su gran mayoría son humildes, de barrios humildes, y se nota por la ropa que usan, por las palabras que emplean y por la “tonadita” y las frases que repiten hasta el cansancio.

Mi hijo Martín va a otra escuela – VER POST -, que queda a unas 10 cuadras (manzanas) de casa. Todas las tardes lo voy a esperar a la parada del colectivo (ómnibus) y me encuentro con los chicos que salen del cole.

Pero lo que vi ayer, me impactó, me dejó impresionado.

Si bien estoy acostumbrado a que algunos chicos se persigan, se empujen o amaguen con una peleíta, o que a veces haya algún golpecito, la pelea de ayer fue diferente a todas las que había visto hasta hoy, y eso que con mis 46 (¡cuántos!) he visto peleas de todo tipo, cerca de casa tenía dos grandes potreros (terrenos baldíos), uno era Casa Amarilla y el otro el predio donde ahora se encuentra el barrio Catalinas Sur. Varias canchas de fútbol, “montañitas” de tierra para trepar y tratar de capturar o defender del “enemigo”, vegetación abundante para realizar entretenidas expediciones en busca de lo extraño.
Se imaginan que peleas he visto en varias oportunidades, pero la de ayer quiero compartirla con ustedes, quizás sea “normal” o no. Sigue leyendo