Relojes pulsera verdaderamente creativos

Tal vez tenga yo algo de geek, pero no me van a decir que los relojes que diseña Samuel Jerichow no son fascinantes.

Tanto el Sonar Watch, como el Radar Watch o el Scanner Watch son ¡¡¡MARAVILLOSOS!!!




Véanlos en acción; para eso, hagan click en el rectángulo negro

No sé con cuál quedarme…

Apagados, son todos iguales,


Click amplía la imagen.

… pero encendidos…
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Trabajar a destajo

Yo puedo hablar de lo que significa trabajar a un ritmo de locos.

En alguna oportunidad tuve más de un trabajo.




Algunas veces de diferente tipo.

Lamentablemente, bastante tiempo, el mismo en más de un lugar.

Yo fui graboverificador.

Para los que no saben qué significa, paso a explicarles:

Antes de los códigos de barra, los datos se cargaban en las computadoras a mano, uno por uno.

En los comienzos, se cargaba la información en tarjetas que se perforaban y que se podían almacenar, para que, en caso de ser necesario, otra máquina las leyera.

El ruido de las perforadoras de tarjetas, perforaba también los tímpanos y te inflaba los timbales. Por suerte nunca trabajé con ese tipo de soporte.

No era un método muy rápido, pero superaba a cualquier secretaria en tiempo y confiabilidad, si hablamos de los datos.

Luego hizo su aparición el soporte magnético portátil: el diskette.

En un principio, estos discos “portátiles” tenían 8 pulgadas, unos 20 cm.

Se dividían en sectores (algo así como porciones de una torta) que a su vez se dividían en 73 pistas +o- (anillos concéntricos) de 128 bytes.

Si la memoria no me falla, se podían grabar 24 pistas.

Todos los “grabos” adorábamos trabajar con las IBM 3742, enormes estaciones de trabajo de unos 2 metros de ancho con dos teclados maravillosamente sensibles y cómodos.

Aquí en Argentina se pedían “por lo menos” 10.000 digitaciones por hora. En muchos lugares, se exigían 12.000 (usando el teclado numérico), lo que daba entre 2,7 y 3,3 teclas por segundo.
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¿Te acordás?… Yo sí

Cris me mandó un mp3 con la advertencia de que me preparara para el lagrimeo.

Es la voz de Mario Pergolini leyendo algo que escribió junto a Eduardo De la Puente.

No quiero parecer nostalgioso, ni llegar a decir “en mi época era mejor”.

Pero si tuviera que elegir, no dudaría ni un segundo en elegir “lo que hice”, antes que “lo que podría hacer ahora”.

Pueden escucharlo




y leerlo

¿Te acordás?

¿Te acordás de aquel tiempo en que las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico “Ta Te Ti suerte para mí”?
Se podían detener las cosas cuando se complicaban con un simple “pido gancho!” Sigue leyendo

Tiene dos globos, y va a ver el globo terráqueo

En realidad, la noticia aparecida en el diario Infobae parece ser una broma. NOTA: Ya fue eliminada.

Quizás la argentina Sabrina Sabrok haya sido víctima de un gracioso que la convenció de que la N.A.S.A. la quiere “poner en órbita”, (y que cada uno entienda la frase como quiera).

En caso de ser cierto, ¿para qué serviría esta muchacha con tetas de dos kilos cada una? Sigue leyendo