Trabajar a destajo

Yo puedo hablar de lo que significa trabajar a un ritmo de locos.

En alguna oportunidad tuve más de un trabajo.

Algunas veces de diferente tipo.

Lamentablemente, bastante tiempo, el mismo en más de un lugar.

Yo fui graboverificador.

Para los que no saben qué significa, paso a explicarles:

Antes de los códigos de barra, los datos se cargaban en las computadoras a mano, uno por uno.

En los comienzos, se cargaba la información en tarjetas que se perforaban y que se podían almacenar, para que, en caso de ser necesario, otra máquina las leyera.

El ruido de las perforadoras de tarjetas, perforaba también los tímpanos y te inflaba los timbales. Por suerte nunca trabajé con ese tipo de soporte.

No era un método muy rápido, pero superaba a cualquier secretaria en tiempo y confiabilidad, si hablamos de los datos.

Luego hizo su aparición el soporte magnético portátil: el diskette.

En un principio, estos discos “portátiles” tenían 8 pulgadas, unos 20 cm.

Se dividían en sectores (algo así como porciones de una torta) que a su vez se dividían en 73 pistas +o- (anillos concéntricos) de 128 bytes.

Si la memoria no me falla, se podían grabar 24 pistas.

Todos los “grabos” adorábamos trabajar con las IBM 3742, enormes estaciones de trabajo de unos 2 metros de ancho con dos teclados maravillosamente sensibles y cómodos.

Aquí en Argentina se pedían “por lo menos” 10.000 digitaciones por hora. En muchos lugares, se exigían 12.000 (usando el teclado numérico), lo que daba entre 2,7 y 3,3 teclas por segundo.

¿Mucho, no?

Sin embargo, ése no era el límite físico.

Como las máquinas entregaban un informe de caracteres grabados, era fácil para los dueños de los centros de graboverificación verificar si se trabajaba o no.

Testeándome con un trabajo fácil, tomé mi producción trabajando a full durante 1/2 hora y me dio un promedio de -y juro que es verdad- un promedio de 24.500 teclas por hora.

No estoy exagerando, éramos muchos los loquitos que podíamos hacer ese tipo de ¿proezas?

El promedio era de 6,8 teclas por segundo.

Por supuesto que nadie podría trabajar las 6 horas que se exigían a ese ritmo. Es más, ése era también el límite de la 3742. No podía trabajar más rápido. Si querías ser más loquito, no le dabas tiempo a la disketera de girar el disco a la siguiente posición.

Por suerte creo que ese tipo de trabajo se ha terminado, por lo menos en el diario no leo que pidan graboverificadores

Todas estas disquisiciones son un largo preámbulo para lo que les quiero mostrar: Una empleada japonesa capaz de sellar 100 hojas de un talonario en apenas 18 segundos, a un ritmo de 5,5 hojas selladas por segundo.

Y yo que pensaba que los explotados éramos nosotros…

7 pensamientos en “Trabajar a destajo

  1. muy buena tu comentario, me trajo muchos recuerdos, ya que por el 83 aprox y hasta el 87 use una 3742, soy de Entre Rios, pero radicado en USA ahora, Saludos juan

  2. Que tiempos los que comentan x 1978 ! los equipos de cinta que venían junto con las 3742 generaban un calor enorme ! y requerían equipos de aire acondicionado para enfriar. Cuando salías en verano de esa atmósfera enfriada te agarrabas unas gripes que ni te cuento ! Se usaban aquellas floppys grandes, de 4,5 ” si mal no recuerdo.

  3. La verdad que buscando una foto de las perfoverificadora y las grabo me encontre con este sitio, cuantos recuerdos, fui perfoverificadora desde el año 1977, luego graboverificadora y use la convertidora de disco a cintas, cuantos recuerdos , cuando aparecieron las pc, me resistia queria yo hacer los programas para que las máquinas hagan lo que yo queria y no que un punto o coma modifique algo, los programas tambor en la perfo y los de la grabo que buena epoca haber trabajado asi, aunque perseguidos por la produccion y las digitaciones por minuto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *