Los infaltables idiotas de siempre

Hay gente que odia el anonimato. Sufren de atazagorafobia.

Suelen hacer todo lo posible por ser notorios, llamar la atención…




Hay gente que es ciega a la belleza. No sufren, porque no saben lo que se pierden.

Suelen pasar de largo ante algo hermoso; arruinarlo o destruirlo sin saber que lo están haciendo.

Hay gente que combina en una sola a las dos anteriores. A ésta la sufrimos todos.

Cuando un atazagorafóbico es además ciego, se convierte en un IDIOTA SIN REMEDIO.

Hace pocos días volví de un viaje a Bariloche.

No lo conocía. Siempre se lo promociona para que sea visitado en invierno, cuando está todo cubierto de nieve y además de esquiar, pueden apreciarse paisajes increíbles.

Sabía que era hermoso en cualquiera de las estaciones del año, porque en más de una oportunidad lo había escuchado y leído.

No sabía cuán hermoso era.

No sólo Bariloche, sino los parajes vecinos. Esa zona de Argentina está llena de parques nacionales. Difícil de explicar o mostrar en fotos. Hay que ir y ver.

En Bariloche existe -en una isla en el lago Nahuel Huapi- el único bosque de arrayanes del planeta.

Es un árbol de lento y difícil crecimiento, por lo que otras especies de árboles, de crecimiento más veloz, impiden que puedan crearse bosques. Al estar en una isla, sin “contaminación” de especies foráneas, el arrayán puede darse el lujo de crecer lo suficiente en tamaño y cantidad como para formar un bosque.

La isla entera es un parque nacional. Para transitar por ella y poder contemplar los árboles, existen pasarelas por encima del suelo para evitar que la gente pueda pisar un retoño de arrayán y lo destruya.

A pesar del cuidado que ponen los guardaparques, siempre están los IDIOTAS SIN REMEDIO que con algún elemento punzante tallan sus nombres en árboles centenarios que no se reproducen fácilmente.

Tan así es la cosa, que en uno de los árboles (con un montón de talladuras) hay un letrero que pide a los visitantes que no tallen ningún otro, para no estropear la belleza del paisaje ni estropear a los árboles protegidos. Lamentablemente no saqué una foto del cartel, porque había quedado muy atrás y ya no me quedaba mucho más tiempo en la isla, porque faltaba poco para que zarpara el catamarán con el que había llegado y que era el último del día.

Seguí caminando, admirando, disfrutando, fotografiando y cuantos “ando” se les puedan ocurrir, y de pronto me encuentro con otro árbol tallado. Sí lo fotografié.

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A poco de andar, otro más. Y sin ponerme a buscar, por lo que imagino que deberían ser varios más los dañados.

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No es el único lugar de mi país que ha sido mancillado por los IDIOTAS SIN REMEDIO.

Volviendo (fui y vine en ómnibus), desde la ventanilla pude registrar otro tipo de ataque a la belleza:

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Hecho simplemente para arruinar un hermoso paisaje.

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Si alguno de los que están leyendo este post alguna vez han hecho algo así, presten atención a lo que les voy a decir:

Independientemente de lo profundo que cortajeen un árbol, o del tamaño de la letra o del color de la pintura, seguirán siendo anónimos.
¿Acaso alguien puede saber quién fue Mato -o algo así- el grabador del arrayán protegido?
¿Podrían identificar a Clau, Ale y Aylén, que con pintura color celeste quisieron inmortalizarse en la roca?
Nunca nadie podrá saber quién fue el que lo hizo.
Simplemente sabemos que pertenecen al grupo de los IDIOTAS SIN REMEDIO.
No se preocupen. Tiene cura. Pero tienen que poner un poquito de parte de ustedes.




Cuando estén a punto de colocar sus nombres, piensen que el que venga detrás nunca sabrá que son ustedes.
En todo caso, pongan además de sus nombres, su domicilio, su número de documento y si es que usan pintura, traten de dejar su huella de dígito pulgar derecho para conocerlos mejor.
De esa manera, si las autoridades tienen la facultad de hacerlo, podrán ir a buscarlos para juzgarlos por el delito que han cometido y hasta es posible que salgan en algún noticiero, que ahora con esto de la globalización pueden hacerlos famosos mundialmente.
Si no quieren llegar a tanto, sencillamente no pinten, ni tajeen ni hagan nada que destruya un paisaje o algo que por ley esté protegido.
Van a seguir siendo anónimos, pero van a poder comentarles a sus hijos y nietos algún día que ustedes, habiendo tenido la oportunidad de hacerlo, decidieron apostar por la belleza y la salud del medio ambiente y no lo hicieron.
Para esos chicos, siempre serán sus héroes.
Esa clase de fama es por mucho superior a cualquier otra.

En la medida que Flickr -no tengo una cuenta paga- me permita subir fotos, iré agregando más. Si quieren ver las fotos de Bariloche que saqué…

Algo sobre La Boca, Caminito y conventillos

Alguna vez conté que viví 28 años en el barrio de La Boca, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.




Barrio antiguo, con un alto porcentaje de casas de gente trabajadora, y muchas de ellas, realizadas en madera y chapa. Paredes y techos de madera, con chapas en el exterior.

Eran casas de dos y tres pisos, con una entrada angosta, con un zaguán que desembocaba en un gran patio y con las casas de chapa rodeándolo.

Zaguán de un conventillo en el barrio de La Boca

En el patio había dos o tres piletones para lavar la ropa, baños y excusados.

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La pastera Botnia muestra la realidad

Como muchos sabrán, Argentina y Uruguay tienen un conflicto por la instalación de una “pastera”, una fábrica de pasta de celulosa en el río Uruguay, que es compartido por los dos países.




Según grupos ambientalistas como Greenpeace, este tipo de instalaciones son altamente contaminantes, por lo que se vería dañado seriamente el ecosistema, afectando además al turismo en la ciudad de Gualeguaychú, que perdería los ingresos que cada verano recibe de los visitantes que no sólo disfrutan de sus playas, sino de su famoso carnaval.

En los casos en los que las industrias son acusadas de contaminar el medio ambiente, o de ser responsables por el calentamiento global, aparecen dos posturas diametralmente opuestas.

Aún sin tener pruebas definitivas, tengo tendencia a considerar como culpables a las empresas, ya que hasta ahora, nunca han hecho otra cosa que destruir el medio ambiente en pos de un rédito, en algunos casos, absolutamente desproporcionado.

Por lo tanto, ya saben cuál es mi postura con respecto al tema de la pastera Botnia.

Sé que para Uruguay sería una gran fuente de ingresos. También sé que a los países tercermundistas las grandes corporaciones siempre les han dicho que perder soberanía o entregar recursos o destruir el medio ambiente será altamente redituable.

Y en muchos casos, tales ingresos nunca llegaron.

Por esas cosas de la vida, llegó a mis manos una revista llamada ESPACIO BOTNIA.

Título de portada: El arte de construir una planta.

Tapa revista Espacio Botnia

Terminaba la revista con una serie de fotografías de la zona donde se instaló la pastera -Fray Bentos- haciendo una cronología desde Octubre de 2004 hasta Agosto de 2007.

La historia de Botnia en imagenes

Las imágenes son más que elocuentes. Por eso, amplío la primera (10/04) y la última (08/07)

Fray Bentos antes de Botnia

Fray Bentos despues de Botnia

Perdonen por la calidad de las fotos, pero fueron sacadas casi “de apuro”, por lo que no son de lo mejor. Eso sí, muestran claramente lo que quiero mostrar.




Creo que el título debió haber sido:

El arte de construir una planta…

Y de destruir a todas las demás.