Matemáticas y diversión

Creo que para la mayoría de nosotros, en la escuela (sobre todo en la secundaria), estudiar matemáticas no sólo era aburrido, sino además incomprensible.

¿Para qué cuernos quería yo saber de ecuaciones con una, dos o chiquicientas incógnitas?

¿Qué utilidad práctica podían tener en el futuro teoremas como el de Pitágoras, que había muerto hacía tanto tiempo?

Era una verdadera pérdida de tiempo. La mayoría de los profesores daban la materia tal como venía «envasada» en el libro de matemáticas. Fórmulas, teorías, demostraciones y soluciones sin ningún «agregado» que las convirtiera en útiles.

Años después, cuando estaba cursando el primer año en la facultad (quise estudiar medicina. Alguna vez hablaré sobre el tema), la solución de un problema de matemáticas, me ayudó años después.
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No está muerto quien postea

Desmiento categóricamente las versiones sobre mi muerte.

En los últimos tiempos ha comenzado a circular la noticia de que estoy muerto, tal como lo indica el periódico New York Daily, que irresponsablemente se hace eco de cualquier cosa que le dicen.

De haber sido un periódico serio, me hubieran preguntado a mí si me había muerto.

Mienten descaradamente: no soy tan viejo; no hice la colimba; no me casé con Francesca, sino con Teresita; mis hijos no se llaman Ricardo Rivas y George Ruiz (¿?), sino Hernán y Martín; no tengo nietos y no pienso ir a ese funeral.

Como pueden ver, estoy vivito y tipiando.