Hay deportes que asombran.
Unos por su rudeza, por su peligrosidad, por la osadía que hay que mostrar, por la pericia y reflejos, por fuerza. Otros asombran por lo poco deportivos (ver mi post Estos deportes me tienen cansado), pero por ¿la memoria?…
No dudo de lo difícil que puede resultar recitar de memoria cuatro mil cuatrocientos (4.400) números sin equivocarse, pero yo no lo llamaría «deporte»…
Para ser un deporte, debería – para mí – mejorar el estado atlético y los reflejos, llegando incluso a automatizar respuestas – siempre físicas por supuesto – para alcanzar un objetivo.
Cuando leía la noticia, me asombraba de la capacidad de retentiva del australiano que realizó semejante proeza, pero al seguir leyendo, me enteré que lo que había hecho era apenas una minucia. Sigue leyendo

