El problema de escuchar una sola campana

Tenemos en estos tiempos en Argentina unos combates tremendos entre el «oficialismo» y la «oposición».

No voy a entrar en debates de qué dice el Gobierno y a qué se opone la oposición.

Tampoco voy a explayarme sobre quién tiene razón y en qué.

Hace ya bastante tiempo que vengo viendo actitudes confrontativas extremas, y un día llegué a la conclusión de que escuchando a una de las partes en -casi- exclusividad, nunca iba a descubrir cuánta verdad o mentira -díganle error, si les gusta más- había en lo que escuchaba o leía.

Fue a partir de ese instante en que decidí que ya había sido engañado y estafado mucho tiempo por diferentes gobiernos y militares sediciosos y era hora de tratar de ver por mí mismo la realidad.

Así fue que comencé a recorrer sitios en internet que emitieran opinión, y a leer online 5 diferentes diarios -periódicos- para ir formandome una idea de cuál podría ser la realidad.

No leo los diarios de punta a punta, sino que ciertos temas sociopolíticos los leo en cada uno de esos diarios -si es que están en todos- y me voy formando una idea de qué puedo encontrar en cada publicación.

No me dejo influenciar -creo- por opiniones sin fundamentos.

Busco que la información tenga un cierto respaldo documental como para estar seguro que no estoy leyendo un texto basado en una «sensación», que siempre es subjetiva, sino que se fundamenta en lo fáctico.

Encontré un video altamente recomendable de una escritora nigeriana: Chimamanda Adichie.

Hace una disertación bajo el título: «El peligro de una sola historia» en el marco de las charlas inspiradoras que genera TED, una organización sin fines de lucro creada en 1984.

Esta es la versión subtitulada en español, pero de todas maneras, transcribí todo el texto debajo del video, por si alguien quiere extraer algo de allí de una manera más sencilla.

Aclaración: Reemplazo el texto “cerveza de jengibre” por “Ginger Ale”, ya que creo que no debe hacerse una traducción literal, palabra por palabra; porque seguramente la referencia en el video es hacia la bebida Ginger Ale, para que no se confundan con una bebida alcohólica.
Además cambio la palabra «estufa» por «cocina», no como habitación, sino como aparato para cocinar.

Recomendación: Para ver el video subtitulado, primero hagan click en donde dice «View subtitles». Emergerá una caja de diálogo con una barra de desplazamiento a la derecha. Desplacen hasta abajo el botón, y en penúltimo lugar aparece la opción de subtitularlo en español. Hagan click en «Spanish» y luego hagan click en la pantalla.


El texto… Sigue leyendo

Declaración inconsciente de culpabilidad

¡Cuánta razón tiene la frase que dice que se es esclavo de las palabras que se dicen!

A veces miro las estadísticas para ver qué es lo que lleva a los visitantes a mi sitio y muchas veces me encuentro con búsquedas llamativas como esta.


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Creo que si alguien pregunta «formas de defenderme como empleador que hago si mis empleados me mandan el sindicato para aclarar su situación laboral», es porque sus empleados no están en regla.

¿Cómo era eso de que a confesión de parte…?

Cosas leeredes que non creredes

Debo admitir que a veces soy un poquito prejuicioso.

Muchas veces doy por sentado que algo va a pasar sí o sí o que no va a pasar de ninguna manera.

Tal como la palabra lo indica, prejuicio significa juicio previo.

Previo a los hechos, porque damos por sentado que sabemos qué va a pasar o no.

La sorpresa me la he llevado al leer el diario La Nación, la nota aparecida en la sección Sociedad, firmada por Laura Di Marco, titulada «La revolución de las madres».

La nota habla del valor de las madres que al ver a sus hijos víctimas de distintos tipos de delitos y peligros, han puesto manos a la obra y comenzado una lucha tenaz para alcanzar la justicia y que haya leyes que eviten más casos en el futuro.

Lo que me impactó fue que que a poco de empezar la nota aparece un párrafo que no parece salido de la redacción de este diario, de marcada tendencia derechista y poco dispuesta a asumir que sus socios de siempre cometieron todo tipo de violaciones, no sólo a los derechos humanos, sino además a nuestra Constitución Nacional.

Cito textualmente:

«Claro que el embrión de modelo «madres que luchan» hay que ir a buscarlo indudablemente a los setenta, con la valiente estrategia desplegada por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para denunciar las violaciones de los derechos humanos durante la última dictadura, y sus consecuentes pedidos de juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado.»

Aquí la captura de la pantalla:

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Y no sólo este párrafo.

Al final de la nota, luego del «© LA NACION» aparece el subtítulo: «Los logros más importantes«, con una lista de ellos; y como broche de oro, el último párrafo:

«El impulso de los Juicios por la Verdad y la Justicia en las causas por violaciones a los derechos humanos, durante la última dictadura. «

Aquí la captura de la pantalla:

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La nota en La Nación aquí.

El porqué tantos lo quieren…

… y tantos lo odian.

Me refiero a Diego Armando Maradona.

Yo ya expuse mi opinión, no creo que haga falta agregar más que un par de conceptos.

Siempre dice lo que cree.

Y hace lo que cree que tiene que hacer.

Es imposible dudar de él cuando de la camiseta de la selección se trata.

Así explicó el motivo por el que no sigue en la selección nacional como técnico.

Diego: yo te creo.

¡Caramba!

Los dichos de Alberto Arias, director del Registro Civil de Concordia me dejaron pensando en qué significan las palabras «moral», «justicia», «cristianismo», y algunas más para ciertas personas.

Quiero pensar que quien está a favor de «lo moral», está absolutamente en contra de «lo amoral».

Quiero pensar también, que quien habla de justicia y la pregona, está totalmente en contra de la injusticia.

Quiero creer que quien habla de cristianismo -y creo que este juez es cristiano por lo que dice-, está en contra de los que actúan en oposición a lo que Cristo predicó.

… entonces, ¿qué conceptos morales tiene Alberto Arias?

… ¿qué clase de justicia querría administrar?

… ¿qué clase de religión profesa?

Se define a sí mismo como «objetor de conciencia».

Buscando en la Wikipedia, nos encontramos con que de entrada nos dice que: «La objeción de conciencia es el rechazo al cumplimiento de determinadas normas jurídicas por ser éstas contrarias a las creencias éticas o religiosas de una persona.»

Para este señor -permítaseme usar este término aunque no sea el apropiado-, jamás casaría a una pareja gay, pero sí casaría a un genocida, sistemático violador de los derechos humanos.

Me pregunto: ¿quién le enseñó ese tipo de moral? ¿Dónde estudió leyes? ¿A qué clase de iglesia concurre?

Él manifiesta que sí casaría a Alfredo Astiz.

Evidentemente ni su moral, ni su justicia, ni su Dios están en contra de las personas que secuestran, violan y matan sistemáticamente, no les parece mal torturar gente ni hacerlas «desaparecer».

¡¡¡GUUUUAAAAAAAUUUUUUU!!!

Aquí les dejo el video de CN23 en el que lo reportean y en donde ratifica lo vertido a un medio de Concordia.

La noticia en El Argentino.