Violadores – Capítulo III

Imagino que la mayoría de las personas sabe qué son y para qué están las líneas blancas que por las esquinas cruzan las calles y avenidas.

Hay dos tipos de líneas: 1.- una línea continua que va desde un cordón hasta el otro (perpendicular a la calle), y 2.- una serie de líneas paralelas entre sí (y paralelas al cordón).

Para los despistados y los desmemoriados, les explico qué significan.

Las líneas paralelas son para que los peatones (ésas cosas que andan en dos pies y que a veces se nos cruzan por delante, queriendo pasar de un lado al otro de la calle) crucen.

Es la tantas veces mencionada “senda peatonal”.

¿Y para qué cuernos pueden servir esos dibujos en las calles?

Pues para que los peatones crucen por allí.

Habiendo semáforo, deberán hacerlo cuando la luz de ese semáforo tan ridículo que tiene la imagen de un hombre caminando abajo y uno detenido arriba les indique que pueden cruzar, que los vehículos se detendrán.




¿Y para qué demonios sirve la línea continua de vereda a vereda?

Pues para indicar que los vehículos – cualquiera que sea – deben detenerse antes de cruzarla cuando tengan el semáforo en rojo.

Es más; en los cruces en los que no hay semáforo, aunque parezca ridículo, son los que van de a pie los que tienen prioridad de paso. Por lo tanto deberíamos detenernos ante la línea blanca y dejar que ellos crucen.

¿Y por qué tendría yo, que voy en un vehículo de metal, que es mucho más rápido y resistente a los impactos que los peatones que cederles el paso?

Pues porque así lo marcan las leyes de tránsito, que es algo que alguien escribió una vez en la Argentina y que debe estar por ahí por si alguien tiene ganas de echarle una ojeada.

Como dato significativo, les cuento que en muchos países que – según se dice por ahí – están habitados por personas respetuosas de las leyes, saben que esa norma existe y la tienen en cuenta y respetan.

He sido testigo por haberlo visto en una capital europea, a un turista argentino distraído con el paisaje, sacando fotos y filmando que casi cruza una avenida cuando no debía, y el automovilista que circulaba con luz verde, viendo al peatón que quería cruzar, se detuvo antes de la senda peatonal para dejar que cruzara tranquilo. Lo hizo con una sonrisa de amabilidad, no de sorna, porque así están educados.

He visto en la capital de otro país, que no es del primer mundo, a un turista argentino con su familia que quería llegar a la playa, y que para hacerlo debía cruzar la avenida costanera donde no había semáforos – pero sí senda peatonal – llegar hasta el cordón y ver con asombro que los automóviles se detenían para que pudieran cruzar.

El primer caso sucedió en Madrid, y el segundo caso en Montevideo. Por supuesto, en ambos casos, el turista era yo.

¿Cuántas veces – y esta pregunta va para los que conducen – han actuado como en los dos casos que menciono más arriba?

Por favor, borren esa sonrisa estúpida de su cara y sigan leyendo.

¿Cuántas veces al detenerse en un semáforo lo han hecho sin invadir la senda peatonal?

La pregunta que acabo de hacer excluye a los ciclistas y motociclistas, ya que ninguno de ellos se detiene fuera de la senda peatonal.

Los ciclistas lo hacen para poder cruzar con luz roja cuando creen que pueden esquivar a los coches de la calle lateral, y los motociclistas lo hacen porque sí.

El mr. Hide que habita en mí, y que a veces me sugiere cosas, tiene un para de ideas para poner en práctica cuando ve que han invadido “su” senda peatonal:

Para bicicletas y motocicletas: comenzar a cruzar rápido, mirando hacia atrás, como si estuviésemos hablando con alguien y cuando estemos a centímetros del vehículo, darnos vuelta y “chocarlo”, haciendo que caigan el vehículo y el/los ocupantes. Luego insultarlos por habernos hecho caer. Seguramente los otros peatones estarán de nuestro lado. Seguiremos cruzando, dejando que los caídos se incorporen.

Para automóviles: venir con alrededor de una docena de personas, todas vestidas de fajina y borceguíes, todos de más de 1,90 metros de altura y uno de anchura, trotando de dos en fondo, y cruzar la calle sin reducir la velocidad. Al llegar a la trompa del auto, pasarle los 12 – cuando menos 6 – por arriba del capó. No detenerse ni dar muestras de haber encontrado obstáculo alguno en el camino. Seguramente el automovilista no atinará más que a quedarse quieto dentro del auto, esperando que pasen “los locos esos”.




Para vehículos más grandes: llevar “clavos miguelito” que arrojaremos delante de las ruedas delanteras, para que al comenzar a moverse, quede con las dos en llanta. Para el caso de los “muchachos trotadores” del ejemplo anterior, pueden llevar cuchillos de caza y cortarles sin piedad las cubiertas. Luego seguir como si nada.

Por supuesto que los ejemplos que mi mr. Hide ha mencionado, no deben ser llevados a la práctica, porque no estaría bien, y porque uno nunca sabe qué clase de loco es el que conduce.

Alcanzaría con indicarle a un policía que labre la multa correspondiente, cosa que éste agradecerá profundamente, por haber colaborado con el cumplimiento de las normas.

¡Qué! ¿Acaso no creen que el policía les levantaría una infracción?

Únicamente que hayamos dado con un agente que no quiera cumplir con su deber…

3 pensamientos en “Violadores – Capítulo III

  1. Esto es parte de nuestra lucha, en la busqueda de lograr que el estado sea el primer responsable de disminuir las muertes y heridos en las ciudades y rutas de nuestro pais.
    Gracias,
    Cecilia Bonevardi
    Presidente FunSeCam

  2. Cecilia:
    Si en alguna oportunidad querés que publique algo, no tenés más que pedirlo.
    Lo mismo va para cualquier ONG que quiera mejorar las cosas (léase: nuestro comportamiento)

  3. La Fundacion Una Senda Hacia el Cambio se solidariza con los familiares de la tragedia de Santa Fe ocurrido el 8 de Octubre de este año, donde perdieron la vida 9 alumnos de un colegio porteño y su maestra.
    Debido a este lamentable hecho, los familiares decidieron redactar un PETITORIO sobre la Ley Integral de Seguridad Vial, donde se plantea el cumplimiento de las leyes de Transito por nuestros gobernantes.
    Fundacion Una Senda Hacia el Cambio y la Red Solidaria de Cordoba apoyan esta iniciativa y propone reunir firmas durante una semana para ser enviadas a Bs. As, para sumarse a las ya existentes.
    Estaremos desde el Lunes 11 hasta el Viernes 15 de Diciembre, de 10 a 19 hs, en la Plaza San Martin (27 de Abril e Independencia)
    Invitamos a todos los medios y ciudadania a acercarse para apoyar esta iniciativa tan necesaria.
    Desde ya muchas gracias,
    Cecilia Bonevardi
    Presidente Fundacion Una Senda Hacia el Cambio
    (0351) 482 – 4783

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