Con el agua hasta el cuello

Podemos pasarnos horas enteras hablando del calentamiento global, de los problemas que una catástrofe así representaría para la humanidad, pero de ahí a hacernos una verdadera idea de cuánto nos va a cambiar la vida, hay un abismo.

En muchas obras de ciencia ficción se contempla la posibilidad de que la tierra se seque o se innunde, pero siempre lo vemos “en una película” donde al fin y al cabo, la humanidad consigue seguir adelante como si nada.

Quién de nosotros no se imaginó como el héroe que a pesar de todo sigue adelante, ayudando a los demás a solucionar el problema de la supervivencia…

Pero con el calentamiento global, los hielos polares van a terminar derritiéndose, haciendo que el nivel de los océanos suba.

¿Cuánto?, no lo sé.




Pero podemos ir imaginándonos cómo va a cambiar la geografía del lugar en el que vivimos si tenemos la posibilidad de ver cómo nos afectaría una suba del nivel de las aguas metro a metro.

Sería sumamente interesante poder ver algo así ¿no?

Les cuento:

En mi caso, si el agua del planeta sube 6 metros por encima del nivel actual, mi casa va a tener agua en las esquinas, pero mi vereda va a estar seca.

Pero si sube un metro más, hasta llegar a los 7, el agua llegará hasta mi puerta.

Seguiré seco dentro de ella, porque no está a nivel de la calle, pero qué pasará con el suministro eléctrico, de agua potable, de gas, es algo que no lo sé.

Por lo pronto, mi casa, que ya la mostré en un post anterior donde mostraba cómo se veía desde un satélite, con seis metros más de agua, estaría así.

Con siete, así.

La zona de Buenos Aires donde se encuentra la planta potabilizadora de agua se ve así, pero con siete metros, ya no va a ser operable.

Sin agua, ni luz, ni gas. Sin ningún tipo de energía, la vida no va a ser la misma.




No quiero imaginarme lo dura que se pondría. Y ni siquiera hace falta que suba 7 metros el agua, con más calor, el clima sería otro y las consecuencias para la agricultura y la ganadería son inimaginables.

Si no es por toma de conciencia, que sea por miedo que empecemos a cuidar el único planeta que tenemos para vivir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *