Choriplaneros

Últimamente escucho que se repite que las manifestaciones populares -protestas, marchas de apoyo, en oposición- están conformadas por personas que son “arriadas” por un choripán, una gaseosa o vino y $500.

Frase que se replica como cierta en muchos noticieros con perfil antipopular o en programas decididamente volcados hacia ese mismo lado.

Muchos repiten la “consigna” descalificadora sin ponerse a pensar qué es lo que están diciendo.

Para que tengan una idea, voy a tomar como ejemplo una de las protestas realizadas por la CGT en la avenida Paseo Colón -hace ya un tiempo- y que dio un estimativo -descartando las cifras menores y las mayores que son tendenciosas o especulativas- y vamos a quedarnos con la cifra que se aceptó como válida tanto por parte de los que estaban a favor como de los que estaban en contra.

250.000 personas.

Doscientos cincuenta mil personas.

Una cifra que se vio superada en manifestaciones y marchas posteriores.

Es hora de hacer las cuentas.

A 100 personas por colectivo son 2.500 vehiculos.

A 10 metros por colectivo son 25.000 metros.

Una hilera de 25 km de colectivos.

Una vez que han transportado a los manifestantes, estacionan esperando que termine el acto.

Se los puede ver en estos eventos en la avenida 9 de Julio.

La avenida cuenta con unos 10 carriles para estacionar, por lo que puestos uno detrás de otro y en todos carriles, la avenida queda corta.

La 9 de julio tiene 1.550 metros. Faltan 950 metros; ¡casi 1 km.!

Por kilo entran entre 8 y 10 chorizos. Vamos a poner los más chiquitos.

250.000 personas/chorizos hacen un total de 25.000 kilos de chorizos.

¡¡¡¡¡25 toneladas de chorizos!!!!!

Muchísimo, no?

Un choripán lleva por supuesto un pan.

Por lo tanto si en un kilo de pan calculamos 20 panes, necesitamos 12.500 kilos de pan.

¡¡¡¡¡12 toneladas y media de pan!!!!!

Guauuuu!!!!! cuánto.

Como los chorizos van cocidos, necesitamos parrillas.

Calculemos parrillas de un metro por lado 1×1 y que en cada una quepan 100 chorizos.

2.500 parrillas serán necesarias para asarlos.

Veamos cuánto ocupan estas parrillas.

Si cada parrilla tiene un metro, harían falta 2.500 metros ininterrumpidos de parrilas…

¡¡¡¡¡2,5 kilómetros de parrillas!!!!!

Demasiado, debemos reducir el espacio.

Si las ponemos en 50 hileras de 50 parrillas, sólo se necesita media hectárea, un espacio de 50 metros por lado.

Pero ¿cómo llegamos a las parrillas del medio. Es más, cómo llegamos a las que estén a 3 metros de nosotros?

La solución sería ponerlas en hileras de a dos, para que puedan manejarse de ambos lados. Porque pedirle a alguien que llegue a un chorizo a 2 metros de distancia es un imposible. Simplemente imagínense ustedes estirándose para llegar a pinchar uno a esa distancia. Imposible.

Entonces sólo necesitamos 1,25 kilómetros de parrillas.




Pan, chorizo, parrilla, sólo falta el carbón.

Calculemos una bolsa de carbón por parrilla.

2.500 bolsas de carbón serán necesarias. Si cada bolsa tiene 2 kilos, con 5.000 kilos de carbón solucionamos el problema…

¡¡¡¡¡2.500 kilos de carbón!!!!!

¿Listo?

Claro que no.

Necesitamos que alguien cocine los chorizos.

Pongamos un parrillero cada 10 parrillas o lo que es lo mismo, cada 1.000 chorizos. Más sería abusar de esta buena gente.

250 parrilleros.

Pero no van a tener tiempo de cortar 1.000 panes y armar 1.000 sánguches

Pogamos la misma cantidad de armadores y distribuidores de choripanes.

250 asistentes.

Ahora le toca el turno a la bebida.

Supongamos que la mitad toma vino y la otra mitad gaseosa.

No le podemos dar un vasito (250-300 cm3) y nada más, van a estar muchas horas y van a tener sed, démosle medio litro.

125.000 personas tomarán 62.500 litros de vino.

125.000 personas tomarán 62.500 litros de gaseosa.

Hasta ahí, como sólo son números, parece que todo es “sencillo”, pero hay que imaginar cuánto ocupa y todos los camiones que hacen falta para 250.000 chorizos, porque son 25 toneladas de carne.

Sumémosle las 12 toneladas y media de pan y el volumen que implica esa cantidad. No tengo ni idea de cuántos camiones estamos hablando.
en kilos

Tampoco es fácil trasladar 2.500 kilos de carbón.

Para los parrilleros y los asistentes sólo se necesitan 5 colectivos con 100 personas cada uno.

Las parrillas, si bien son apilables, son de hierro y pesan; no sé cuántas podrán transportar en cada camión, pero seguramente son unos cuantos.

Ahora veamos cuánto vamos a pagar en efectivo: $12.500.000,=

¡¡¡¡¡Doce millones y medio de mangos!!!!!

Y lo que costaron los chorizos, el pan, la gaseosa, el vino, el carbón, el alquiler de los colectivos, los camiones para transportar todo más algún ayudante para cada camioneros para la carga y descarga de la mercadería, más lo que le pagan a los parrilleros y a los ayudantes.

Contado sólo con el pago de los quinientos mangos, son algo así como U$S 800.000,=

¿No te parece mucho?

Por supuesto que hay mucha gente que necesita que la lleven a ese tipo de movilizaciones cuando es por protestar, porque no tiene el dinero suficiente para viajar y menos aún para comprarse algo para comer por el centro.

Que los lleven y traigan gratis, que les den un choripán y bebida, puede ser una fiesta para ellos que no tienen para comer todos los días y que mandan a sus chicos a los comedores comunitarios para que no pasen tanta hambre.

Pero si pensamos que todos son pagos, los números no dan; por lo tanto hay que pensar que muchos van porque están convencidos de lo que hacen lo mismo que a los más pobres que seguramente están convencidos de que quieren tener un trabajo digno, no pasar hambre ni necesidades de todo tipo y que son “llevados”.

Escuché decir que negar la realidad es querer tapar el sol con las manos. No se puede.

Lo que sí es posible es taparse los ojos y los oídos con las manos.

Si llegaste hasta acá y sos de los que dijeron que eran choriplaneros, imagino que lo estarás reevaluando y que las próximas “frases hechas” que escuches repetir, también vas a pasarlas por algún tipo de tamiz para separar la verdad de la mentira.

Si nunca pensaste en que eran choriplaneros, llegaste porque estabas buscando datos concretos para desmentir a los repetidores compulsivos.

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