Chorro y caradura

En lunfardo, chorro es sinónimo de ladrón.

Lamentablemente en este país, cada día más, los delincuentes (chorros) utilizan el mismo método para desacreditar a quien los acusa o pone en tela de juicio los bienes evidentemente mal habidos.

Déjenme hacer una introducción:

Cuando uno es empleado, gana un sueldo acorde a su condición. Si se es directivo o funcionario, si se está en desacuerdo con sueldos o normas de trabajo, simplemente plantea la situación, y si no es factible un cambio, simplemente renuncia y busca otro lugar donde trabajar. Puede buscar primero y luego irse.

Cuando se es un empleado más y no se está de acuerdo con las condiciones, trata de hacerse oir, y si no da resultado, puede protestar en el gremio o sindicato, como quieran llamarlo y quizás pueda solucionarse el problema.

Un sindicato está conformado por personas que otrora fueron empleados comunes y corrientes y que viendo la injusticia y la desigualdad, decidieron unirse al gremio para realizar la tarea de poner en un pie de igualdad a los compañeros trabajadores.

Viendo el origen de los sindicalistas, es fácil imaginar que cuando decidieron ser gremialistas, eran empleados que tenían un sueldo que se correspondía con su jerarquía, y que vivirán más o menos bien, porque al convertirse en gremialistas, el sindicato les paga un sueldo equivalente al que tenían en actividad.

Nunca, con esos ingresos, podrían hacer fortuna. Ni grande ni pequeña.

Cuando vemos lo bien que les ha ido a los sindicalistas en Argentina, lo primero que viene a la mente es: han robado o recibido sobornos para mirar para otro lado a la hora de defender los intereses de sus “compañeros”.

Tal es el caso del secretario general del sindicato de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri, que de empleado, ha pasado a ser empresario.

—En los registros públicos usted aparece como presidente de la empresa Mailén. ¿A qué se dedica esa firma?

—(Molesto) Esa empresa es mía, mía. La abrí para mis hijos por si quieren hacer un emprendimiento en el día de mañana. ¿Esto significa que los sindicalistas tenemos que vivir en la Villa 21, disfrazarnos de pobres y andar en bicicleta? ¿Por qué no investigan a la clase media que se va de vacaciones a Brasil? Esto es una persecución…

No Lingieri, no. Significa que resulta sospechoso que usted tenga una empresa con un sueldo de ex empleado público.

—Pero Mailén es propietaria de una casa en Bariloche…

—(Sorpendido) Lógicamente, porque es la casa donde vive mi hijo, que está radicado en Bariloche. ¿Los sindicalistas tampoco podemos tener casa? No puede meterse en mi vida privada. Yo no soy funcionario público. Soy de un sindicato privado.

Nuevamente no, Lingieri, no. Resulta extraño que haya podido comprarse una casa como ésta
Casa de Lingieri en Bariloche
de tres pisos en un lugar tan caro y exclusivo de nuestro país.

… Lo que tengo lo compré con mis sueldos o con un préstamo, como la casa de Bariloche…

Una vez más, NO Lingieri, no. ¿Qué banco le presta a una persona con un sueldo de empleado público la cantidad necesaria para comprarse semejante propiedad? ¿A cuántos años le financiaron el préstamo? ¿A 1.200?

—Además, Aondi trabajó en Obras Sanitarias, según sus antecedentes laborales…

—No. Yo no tengo familiares directos trabajando acá. De todos modos, dar trabajo a conocidos o familiares no directos no configura un delito, ni un pecado.

Darle trabajo a los amigos y familiares puede ser un acto de corrupción. Como mínimo es desleal para con sus compañeros trabajadores que quizás tuvieran amigos o familiares que también necesitasen trabajar, el que Ud., aprovechándose de su posición pusiera a quien quisiese.

Aondi aparece como el presidente de la empresa Equipos de Salud, que regenteaba el Sanatorio Norte, y de SELDON. Las obras sociales de los telefónicos y de Obras Sanitarias pagaron millones de dólares a estas empresas con plata de aquel crédito del Banco Mundial.

Ojalá que si Aondi no puede justificar sus bienes, pueda ser arrestado y que se le expropie lo indebidamente adquirido.

Y ojalá también, que no sea el único sindicalista que sea investigado por la justicia para hacerla.

Pero sería genial que tampoco los políticos – desde punteros hasta ex presidentes – que fueran igualmente investigados.

No me olvido del sindicalista Luis “Luisito” Barrionuevo cuando en pleno auge menemista dijo: Si dejamos de robar dos años, vamos a andar mejor”. Y me corre un frío por la espalda cuando pienso que se postula como candidato a gobernador de la provincia de Catamarca…

Las notas que generaron este post: nota 1 y nota 2.

Un pensamiento en “Chorro y caradura

  1. sìiiiiiii este tipo por nombrar alguno, pero desde el innombrable para acà la cosa empeora dìa a dìa.

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