Nada cambia

Desde que comenzó el desarrollo de la energía atómica (el de las bombas), la idea central – y diría que la única – de los distintos gobiernos del planeta es la misma: Tener más bombas atómicas que el “enemigo”, que sean más poderosas que las del “enemigo”, que puedan ser lanzadas más rapidamente que el “enemigo”.

¿Y quién es el “enemigo”?

No importa, puede ser cualquiera que no piense igual. Que quiera para sí los negocios que dan dinero, que es igual a poder.

Más poder… más dinero… más dinero… más poder…

Un círculo vicioso del que nadie quiere salir, pero sí entrar.

¿De qué sirven 10.000 bombas atómicas cuando el enemigo puede estar en la propia casa?

¿Alguien que razone un poco, puede creer que arrasar un país con radioactividad puede ser el fin de las guerras?

¿No podría generar el temor a que paises tan belicosos quieran apoderarse de los más pacíficos o menos armados y que por ende quieran adquirir o desarrollar su propio armamento nuclear para defenderse?

¿No es éso precisamente lo que está sucediendo?

Si se desata una guerra atómica, qué paises quedaraían indemnes?

Según la wikipedia, si sumamos a quienes tienen ya armamento nuclear y los que podrían tenerlo, suman 30.

Un meteorito gigantesco creó una nube que cubrió todo el planeta, aniquilando a casi toda la vida.

Una guerra a nivel global, generaría nubes también, pero éstas serían radioactivas. Piensen en el alcance que tuvo el desastre de Cernobyl con la nube que llegó a países que ni siquiera estaba cerca.

Este post surge por la nota en el periódico mexicano La Jornada, que cuenta cuáles son los planes de Tony Blair con respecto al armamento nuclear inglés y su renovación.

Sigo creyendo que si todo el dinero que se gasta en armamentos, se usara para combatir la pobreza – y con ello el hambre y las enfermedades -, no tendríamos necesidad de guerras.

Pero a la gente del círculo de viciosos, no le interesa perder su statu quo, ni que otros puedan mejorar, en detrimento de su poder.

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