Con toda la bronca

Hace poco más de un año, República de Cromañón – un local bailable – saltaba a la fama en todos los medios por la tragedia que se desencadenó en un recital del grupo Callejeros que le costó la vida a casi 200 personas.

Fueron muchos los factores que provocaron semejante cantidad de víctimas.es

Sorpresa, incertidumbre, angustia, temor y dolor fueron los sentimientos de quienes tenían familiares y amigos que habían concurrido al recital.

Una bengala arrojada al aire, que cae sobre un tejido de mediasombra que toma fuego en el techo de un local lleno de gente (mucha más de la permitida), cuyas llamas provocan un cortocircuito que deja a oscuras el boliche, humo altamente tóxico, puerta de emergencia cerrada y trabada, son un resumen de los hechos.

Ante un desastre de tal magnitud, y conocidas las causas, se busca a quienes fueron los responsables.

¿Cómo determinar quién fue el principal responsable?

¿Hay uno que lo sea?

Quizás el inconciente que arrojó al aire la bengala a pesar de los pedidos de que no las usaran.

Tal vez los músicos, que a pesar del riesgo que corrían siguieron tocando.

Podría ser el dueño del local que se encontraba en el lugar y que no tomó la decisión de suspenderlo, además de haber sobrevendido entradas y de haber cerrado la puerta de emergencia para que nadie entrara (sin pensar que tampoco nadie podría salir).

O los inspectores de bomberos que constataron deficiencias y no hicieron nada.

Por qué no los inspectores del Gobierno de la Ciudad que hicieron otro tanto.

En una de ésas, algún funcionario que “liberara” el establecimiento, evitando que lo multaran o sancionaran.

Hubo muchos afectados por el siniestro.




De los que estuvieron allí esa noche, muchos escaparon ilesos. Muchos sufrieron principios de sofocación y otros sufrieron daños ¿menores? en los pulmones o síquicos, y casi 200 murieron.

Los deudos se quedaron con el dolor de la pérdida que podría haberse evitado.

Todos queríamos justicia.

La Justicia mantiene al dueño del local en prisión preventiva.

Supongo que seguirá indagando el alcance de algunos de los posibles responsables que menciono más arriba.

Liberó de culpa y cargo al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Yo no lo voté, porque no pertenezco a su distrito. Admito que lo hubiera votado.

Ganó por más del 50% de los votos poco tiempo antes de la tragedia.

La oposición lo tildó de único y primario responsable y pidió su destitución.

Le inició un juicio político.

He tenido la oportunidad de ver parte del juicio en directo por TV, porque los noticieros (de cable) solieron pasar largos tramos.

Los familiares de las víctimas quieren que se haga justicia.

Una parte de los familiares deja que el caso siga su curso en la Justicia.

Otra parte desde un principio quiso que Aníbal Ibarra pagara por la tragedia.

Todos queremos que se juzgue y castigue al o los culpables.

Pero creo que en el juicio que se ha llevado a cabo en la Legislatura Porteña nunca se llegó a alcanzar ese fin.

Se vio la clara intención de parte de la fiscalía de demostrar que Ibarra es culpable. Un asesino al que hay que quitar del medio.

Es lamentable y penosa la actitud y la actuación del fiscal Jorge San Martino o Jorge Enriquez (ya no puedo estar seguro del nombre).

Lo he visto preguntar y repreguntar lo mismo en varias ocasiones.

No se trata de repreguntar y nada más. Es repreguntar y re-repreguntar y re-re-re….

Pedirle a quien no es médico especificaciones que sí podría darlas quien lo fuera, repreguntando, diciendo a veces “no me queda claro”…

El presidente del jurado le solicitó y conminó luego a que dejara de realizar preguntas técnicas a quien no correspondía.

Daba la sensación de que San Martino (¿Enriquez?) o es un incapaz (porque no es capaz de entender lo más elemental) o alguien obsesionado en perseguir brujas. Torquemada estaría orgulloso de haber tenido un discípulo de estas características.

En ningún momento queda claro ni se demuestra que el Jefe de Gobierno es el responsable.

Cuando la política la hacen quienes consideran válido el axioma que dice que la política es el arte de lo posible, hacen hasta lo imposible por que así sea.

Finalmente, con una sala juzgadora formada intencionalemte por legisladores partidarios de la destitución, decidieron que Aníbal Ibarra, Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fuera removido de su cargo.

Lo que no pudo hacerse con las urnas, fue hecho mediante un artilugio político.

Quienes estuvieron desde un principio de acuerdo en “voltear” a Ibarra fueron Mauricio Macri, y Lilita Carrió.

Macri es actualmente presidente del club de fútbol Boca Juniors (mi club), empresario que transformó a un club de fútbol que claramente tenía una función social en un negocio.

Ha invertido muy bien el dinero, pero convirtió lo social en comercial.

Carrió siempre fue “opositora”.

En la época de mayor corrupción de la historia de este país, siempre trató de alertar sobre lo que pasaba en el gobierno.

Siempre tuve una imagen positiva de ella, independientemente de gustarme o no cómo decía las cosas.

Es abogada. Pero en los últimos tiempos se afianzó como opositora a ultranza.

Cuando una de sus principales colaboradoras decidió aceptar un cargo en el gobierno para regularizar el PAMI (obra social de los jubilados y pensionados), que se encontraba desmantelado y lleno de corrupción, siempre en detrimento de los ancianos y desvalidos, Carrió la expulsó del partido, aduciendo que nadie en el ARI (Afirmación por una República de Iguales) colaboraría con el presidente.

No importaba que los viejitos siguieran sufriendo como en los últimos años y que pudiera revertirse esa situación. La política (¿?) era más importante.

¿Qué adujeron para destituir a Aníbal Ibarra?

Que era responsable de la tragedia.

Con éste mismo criterio, cuando un ministro de economía establezca un plan que genere muerte por hambre (aquí ha pasado y sigue pasando), hay que destituir al presidente.

Cuando un chofer de un ómnibus provoque una tragedia, hay que echar al directorio completo de la empresa.

Cuando un mecánico sea negligente al controlar los frenos de un automóvil y se produzca un accidente con víctimas fatales, al padre de éste habrá que quitarle la patria potestad y anular su paternidad.

Podría seguir dando ejemplos estúpidos, pero no es ése el fin que persigo.

Simplemente quiero manifestar mi bronca e impotencia ante lo que unos pocos políticos y sus leales secuaces son capaces de hacernos.

No todos los familiares y víctimas de la tragedia de Republica de Cromañón pedían la cabeza de Ibarra. Tengo la sensación de que eran minoría.

También siento que unos políticos de mierda y verdaderos hijos de puta los usaron para seguir exacervando su dolor y dirigirlo a quien a ellos le convenía.

Nada puede decirse de los que en medio de un inmenso dolor actúan de una u otra manera.

Nadie puede saber cómo reaccionará en una situación semejante.




Sí podríamos hablar hasta el infinito de quienes con la sangre y la cabeza frías aprovechan todas y cada una de las oportunidades para (al filo o fuera de la justicia y la voluntad popular) llevar agua para su molino.

En el 2001, cuando el pueblo salió a la calle pidiendo “que se vayan todos”, no se refería a determinados políticos únicamente, sino al estilo de política que explota a la gente usando las más miserables técnicas para lograrlo.

Este post quise ponerlo cuando aún estaba el juicio en marcha. Ya tenía una gran parte redactada, y me vi en la necesidad de cambiar algunos tiempos verbales.

Me duele tener una dirigencia política así.

Y no voy a creer en la frase “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, porque esa frase únicamente la pueden decir quienes son gobernantes. Ni yo ni nadie merecemos que nos arruinen el país, nuestras vidas, nuestros futuros y el de nuestros descendientes, pero salvándose ellos.

Cuando ellos suben al barco que hunden, lo hacen con chaleco salvavidas puesto y sentándose en uno de los pocos botes de salvamento.

No voy a seguir escribiendo, porque por más que siga, no voy a poder decir todo lo que siento y dar todos los ejemplos que tengo a mano, y porque tampoco me va a servir como catarsis.

Mi más profundo desprecio para quienes desprecian su deber para con la sociedad.

4 pensamientos en “Con toda la bronca

  1. Parece increíble, siempre creí que este tipo de cosas (no la corrupción, sino esta clase de maniobras políticas) habían quedado en el pasado y que ningún político en su sano juicio se animaría a hacer públicos hechos que recuerdan tanto a los peores años de la Argentina.

    Ahora no solo siento enojo (ira quizá?) sino principalmente sorpresa; una sorpresa sumamente desagradable.

  2. Un drama humano que sirvio para ajustar cuentas entre politicos. La realidad es esta. Las victimas de esta tragedia humana no merecian este triste espectaculo. Mientras la incuria de la clase politica (en su gran mayoria) que nos gobiera seguira siendo lo que es, nuestro pais no sera nunca “un pais en serio”.

  3. La culpa de las muertes la tiene solo el asesino que llevo la vengala, ajala no fueran tan ignaros (si no sabes lo que es ignaro sos ignaro y no podes opinas de nada)

  4. La destitución terminó con su sobreseimiento. Con el sobreseimiento de Ibarra se hizo justicia. Justicia con él y justicia con la mayoría de la ciudadanía.

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