Edificios destruidos

En el afán por buscar fotos impactantes que reflejen el espíritu humano de destrucción, he recorrido muchos lugares por todo el planeta, encontrando dondequiera que fuese señales de esa tendencia a hacer trizas lo que otros han construido.

Fue en Europa del Este que hice estas fotos.

¿El lugar?

Ni lo recuerdo bien ni me interesa.

¿La fecha?

Otro dato que no viene al caso.

Simplemente su vista me sirve como ejemplo de lo que el hombre puede hacer.

Estos edificios a punto de desmoronarse me hicieron sentir insignificante, no sólo por estar a muy poca distancia de su colosal volumen, sino por la sensación de miedo constante de que comenzara a caer mientras los recorría.

Seguramente no quedan registros de quiénes habitaron en su interior; ni siquiera había rastros de animales o alimañas que hayan buscado refugio.

Es ahora, mientras estoy escribiendo esto, que me doy cuenta de que debí haber corrido un gran peligro al aventurarme entre los escombros, porque los animales saben o presienten el peligro inminente y se alejan; los hombres desoimos esos mensajes y cometemos locuras como la que yo cometí al recorrer edificios a punto de caer.

Les muestro y comento las fotos:

Tuve que acercarme para cerciorarme que lo que a la distancia parecía un rostro, no lo era.

Tal vez el alma de la última persona que pisó el edificio antes de su destrucción quedó atrapada en las ruinas y aún no se ha ido.

Sea lo que sea, insisto en que en ese pedazo de muro hay un rostro que grita.

Click en la foto la amplía.

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Canto al trabajo… ¿argentino?

No debe haber mucha gente que viva en la ciudad de Buenos Aires que no conozca el monumento al trabajo -Canto al trabajo, tal como fuera bautizada la obra-.

Es más, muchísima gente que vive en el Gran Buenos Aires lo conoce por haber pasado en más de una oportunidad por la avenida Paseo Colón, frente a la Facultad de Ingeniería, entre la avenida Independencia y la calle Estados Unidos.

Una inmensa obra escultórica de bronce que fuera creada por escultor argentino Rogelio Yrurtia, que fue inaugurada en el año 1927.

Tal como se describe en el sitio oficial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, es una imponente obra destinada a resaltar el esfuerzo frente al trabajo, y cito textualmente:

“Grupo escultorico.Esta obra esta contituída por un grupo de 14 figuras que representan el esfuerzo humano en su evolución, en el afán de progreso y dignificación. Inician la marcha cuatro figuras que simbolizan la familia, constituída por un desnudo viril que simboliza El Padre, avanzando con paso firme y desidido y expresando en su rostro serenidad y esperanza. A su lado se adelanta la figura avizora de un desnudo femenino La Madre, protegiendo su vista con la mano izquierda, tratando de penetrar en el porvenir venturoso para sus hijos, estos representados por tres figuras infantiles que se ofrecen confiados bajo la protección de sus mayores. Completando la arquitectura del grupo, y dando razón al esfuerzo se presenta una roca la que es arrastrada por parte del grupo. Esta obra se ofrece equilibrada y dinámica, y sus compponentes muestran vivida expresión, dotados de animada vida interior.”

Las fotos, que si bien por un problema de iluminación (horario) no pude plasmar en toda su magnificencia, hablan por sí mismas. Recuerden que con click en la foto, se amplía.

Canto al trabajo 01

Canto al trabajo 02

Pero algo que seguramente muy pocos han notado es algo que se desliza en la descripción que cito más arriba…

Es imoprtante saber si Yrurtia hizo la estatua con un cierto sentido del humor, ya que si esta obra representa el esfuerzo argentino frente al trabajo, no nos pinta muy bien.

¿Por qué digo ésto?

Porque en la escultura aparecen 14 personas, mujeres, hombres y niños, todos haciendo un tremendo esfuerzo por mover una enorme roca…

… Pero ¡únicamente TRES (3) están trabajando!

Los demás están apenas simulando que trabajan con denuedo, casi como “para la foto”. Los laureles para 14, pero el esfuerzo es para 3.

Es más, las posturas más aparatosas son las de aquellos que no están haciendo ningún tipo de trabajo.

¿No me creen?

Vean si les estoy mintiendo:

Canto al trabajo 03

Cualquier semejanza entre la realidad argentina y la obra, es -seguramente- intencional.

Información sobre la obra.
Información sobre los trabajos del autor.