No sabía con qué cerrar el año…

… y algo que ví en la tele del colectivo (bus) esta mañana al ir a trabajar me dejó pensando.

Era para publicar algo al respecto, hacer algún comentario propio, pero viéndolo en casa, con sonido y con las apariciones del final que no había visto, hicieron que me diera cuenta de que NO HAY ABSOLUTAMENTE NADA QUE AGREGAR.

Creo que el video original se titula Dear daddy o Querido papito.

En otras menciones aparece como dear Dear daddy I will be born a girl o Querido papá voy a nacer mujer.

El título no es tan importante al fin y al cabo, sino el contenido. En todo caso, anticipa apenas algo de la historia.

Vélo.

Creo que la mejor manera es en soledad, con tranquilidad para repetir alguna escena o frase y tomarse un par de minutos para que la historia termine de hacer efecto.

Hay que verlo todo.

Quizás no te llegue la historia. Nadie está obligado a compartir la idea que se expresa en este video. No te sientas culpable.

Está el derecho a pensar, sentir o creer diferente.

Simplemente miralo y preguntate por qué tanta cosa.

Y si te parece, conversalo con alguier a quien le parezca una muy buena historia para que sepas qué puede pensar otra persona.

Simplemente miralo y pedile a otros que también lo vean.

Que opinen.

Y tal vez, hasta que hagan algo.

Acá lo dejo.

Probando videos con la Canon Power Shot SX60 hs

En la localidad de Merlo, en la provincia de San Luis, Argentina, se encuentra la reserva florofaunística de esa ciudad.

Cartel entrada Reseva Florofaunistica de Merlo

Es un lugar maravilloso para pasar el día contemplando la naturaleza, viendo como Isolina, su guardaparque le da de comer a un águila salveje que baja rauda a llevarse un trozo de carne puesta diariamente allí para ella y para disfrute de los visitantes, o tal vez a los zorros que al oir su voz se acercan, con los recaudos propios de un animal salvaje a recibir también su parte de comida.

La naturaleza está allí para ser disfrutada por los visitntes, con animales que si bien mantienen su distancia, no le temen tanto al hombre y permiten ser observados, fotografiados y filmados.

Los animales suelen tener su propio territorio, y los recorren siempre por los mismos caminos y las pausas las hacen en determinados lugares, que una vez localizados, permiten esperar a que aparezcan y posen allí para nosotros.

Luego de estar disfrutando y por supuesto fogografiando la fauna en una elevación junto a un arroyo que corría entre las rocas, pude observar un colibrí que hacia su recorrido por su territorio, usando siempre los mismos árboles para detenerse un momento.

En cuanto lo escuchaba cantar, sabía que se acercaba y que tendría la oportunidad de fotografiarlo.
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2015 – Festejando el 25 de Mayo

Con la excusa de sacar fotos, Tere, mi esposa y yo fuimos hasta la Plaza de Mayo a participar de los festejos por el 205 Aniversario de la Independencia.

Ya en 1973 había participado de la fiesta popular en la vuelta a la democracia, después de 18 años de dictadura cuando miles nos juntamos en la Plaza de Mayo a ver y escuchar al nuevo presidente: Héctor José Cámpora.

Con el tiempo y por diferentes motivos, he concurrido a diferentes marchas, muchas de protesta contra el neoliberalismo, por lo que se podría decir que ya estaba acostumbrado al espectáculo de ver a la gente reunida .

Pero no.

Este país tuvo en muchas oportunidades manifestaciones de apoyo a diferentes presidentes: La Plaza de Mayo con Perón, con el famoso “Aluvión Animal”, la Av. 9 de Julio con cientos de miles en cada oportunidad para apoyar a Raúl Ricardo Alfonsín y a Ítalo Argentino Luder como candidatos a presidente, el Cabildo de Alfonsín, y muchas otras oportunidades más.

Uno piensa que tanta gente unida por un fin loable, apoyando una política a favor del país, con mayorías que otorgaban la victoria a sus candidatos y que querían ver cómo la Argentina volvía a ser un gran país, fueron de una u otra manera traicionados.

La derecha, la ultraderecha, los que tenían intereses muy particulares y a los que el país sólo les servía para obtener más poder hicieron todo lo posible por evitar que la Argentina fuera para todos. Tenía que ser sólo para ellos y quienes los apoyaban desde afuera.

Por eso, el festejo tan criticado (previamente) por el Bicentenario de la Independencia y esta plaza del festejo del aniversario 205 me emocionó.

La alegría de ver a tanta gente festejando y apoyando me emociona y me trae el recuerdo de anteriores marchas atrás.

Espero fervientemente que no retrocedamos, que sigamos avanzando para estar cada día mejor, tener más y poder más.

Y pensar que hace unos cuantos años yo desconfiaba de las políticas de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández.

Tal vez en otra oportunidad cuente cuándo empecé a cambiar de opinión.

Ahora quisiera compartir algunas de las fotos que saqué y que me llenan de orgullo de ser argentino.

Columna de La CamporaEn la intersección entre Av. de Mayo y la 9 de Julio saqué esta foto de una columna de La Cámpora.

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Cómo cantar el Himno Argentino en la cancha

Escribo esto cuando falta muy poco para que juguemos con la selección de Alemania la final de la copa del mundo en Brasil.

Hacía muchísimo que no llegábamos a esta instancia; creo que -salvo algunas excepciones- todos estamos conformes con lo que se consiguió hasta ahora.

Claro que todos soñamos con dar nuestra tercera vuelta olímpica en el Maracaná, pero sea cual sea el resultado, es muy probable que en Argentina se festeje igual.

Escuché en estos días a dos o tres personas que se lamentaban de que no cantemos el himno en la cancha…

Me imagino que todo esto lo habrá iniciado la nota que Diario Popular le hizo al Tata Brown, en donde se queja de que el himno no se canta, se tararea, y cito lo que dijo: “Estoy re caliente porque tararean el himno en lugar de cantarlo” y “Ahora resulta que en la Argentina tenemos que enseñarles a nuestros hijos y a nuestros nietos que el himno se tararea, no se canta más”

Tal vez lo que habría que enseñar, es que el himno sí se canta, y que nunca se dejó de cantarlo.

De lo que Brown tal vez no se dio cuenta, es que desde hace bastante tiempo, en el exterior solamente pasan la introducción de nuestro Himno Nacional.

Lo que se escucha en las canchas, es la parte que no tiene letra.

Y la hinchada, no va a dejar de enorgullecerse de él.

No nos ponen la letra, no importa, tarareamos la intro, que suene como un himno y en la parte final de esa introducción, como un himno de guerra, incluyendo saltitos y la mano que se agita por sobre la cabeza.

Escuchar cantar el himno en la cancha, que miles de personas lo entonen con tantas ganas, hace que el corazón se me estruje, y no exagero. Creo que esta es la mejor versión que uno puede escuchar.

¡Con qué ganas se canta, alentando al equipo y al mismo tiempo sintiéndose orgulloso!

En este mundial, he visto que cuando filman a la tribuna, hay gente que está realmente emocionada. Es más, en una de las tantas cámaras “tribuneras”, le preguntan a un argentino que está llorando después de cantarlo y la respuesta fué más o menos algo así: “… qué querés que te diga, esto me emociona…”

No sé cuándo exactamente empezamos (aramos dijo el mosquito) a cantarlo de esta manera. Acá les dejo una versión del audio de la hinchada argentina en el mundial de Alemania en el 2006.

Así lo cantó la hinchada cuando jugamos contra Irán:

¿Alguien puede decir que acá no se sintió el orgullo y la sangre corriendo por las venas como pide el Tata?

Pero esto no es todo.

Como nuestro himno es largo, cuando se lo extiende, y luego de la introducción ponen el final, la hinchada lo canta, no lo tararea y además pone mucho énfasis el la frase: “…O juremos con gloria morir…”

Y con esto basta, que de tanto escuchar a la hinchada, se me está haciendo un nudo en la garganta.

¡VAMOS ARGENTINA, CARAJO!

¡Fui atacado por un elefante!

… Y sobreviví.

¡¡¡Y no sólo una vez, sino dos!!!

Lo más increíble fue que los ataques se produjeron con 5 años de separación.

El primero ocurrió en el 2009 y el segundo en 2014.

Y si aún no les parece lo suficientemente extraordinario, ambos ataques fueron hechos por el mismo animal.

En ambos casos, la agresión se produjo sin que mediara provocación alguna de mi parte.

Sé que los elefentes son animales que pueden reaccionar con violencia ante lo que en ese momento consideren una situación de peligro potencial o de invasión al espacio que consideran suyo.

Les puedo asegurar que en ninguno de estos casos invadí su territorio.

Si quieren comprobar lo que digo, les muestro las dos filmaciones del primer ataque, del que fui víctima en el 2009.

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