Manga, animé y más en el Jardín Japonés

Mi vieja cámara digital dijo basta y tuve que comprarme una nueva.

El domingo 14 fuimos con Tere a Palermo para probarla y ver qué clase de fotos podía sacar con el nuevo modelo.

Nos decidimos por el Jardín Japonés y hacia allí fuimos.

Poco antes de llegar, nos encontramos con dos señoritas de las que no se ven habitualmente en Buenos Aires.

Hatsune Miku (derecha) – Click en la foto la amplía.

Nos llamó un poco la atención, pero sabiendo que a pocos metros se encontraba un sitio que cultural y visualmente representa a Japón, pensamos que sería más o menos algo normal por allí.

Nuestra sorpresa no tuvo límites cuando al llegar vimos a través del cerco que adentro había algunas personas más vestidas como personajes de manga y animé.

Imaginamos que podríamos “robar” algunas fotos a estos personajes y decidimos entrar.

No eran algunas personas más. Eran muchas.
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Discépolo siempre está vigente

Hace apenas un par de días tuve una discusión sobre política con un amigo.

No hubo argumentos ni datos que le hicieran ver otra realidad que la que él veía “con sus propios ojos”.

No era una cuestión de ver el vaso medio vacío o medio lleno.

El argumento me sonaba a “pero el vaso no está lleno hasta el borde”.

Cuando le aportaba datos, los negaba, dudando de las fuentes.

Al llegar a este punto, decidí que era mejor dejar que hiciera su catarsis sin hacer ningún otro comentario.

Luego de un tiempo en el que evidentemente seguí dándole vueltas al asunto, llegué a una conclusión:

Él, como muchos otros, no es que ve las cosas mal. Tampoco es que no pueda ver las cosas bien, sino que las siente (de sentimiento, no de sentidos) muy mal.

Además, él y muchos otros, no tienen ningún interés en ver.

Tengo la sensación de que tienen terror a enfrentarse con ciertos datos irrefutables que les hagan ver que estaban -por lo menos en algunos puntos- equivocados. Se refugian en un búnker a prueba de datos y niegan sistemáticamente que provienen de lugares absolutamente independientes.

Como ejemplo cito que la fuente era un organismo de las Naciones Unidas, y la respuesta fue que esos organismos publicaban lo que el gobierno quería, no los datos verdaderos.

Otro argumento es “yo ando por la calle y veo la realidad”.

Para los que “andan” -transitan- por la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, deberían saber que según el Instituto Geográfico Nacional tiene 200 km². Si no le quieren creer al IGN, en la Wikipedia dice que son 202 km².

Si lo hacen por todo el país, sólo en la parte continental son 2.791.810 km². Si nuevamente dudan del organismo oficial, en la Wikipedia dice 2.780.400 km².

Sigue siendo mucho para recorrer y poder ver las realidades con sus propios ojos.

No quiero embarcarme en discusiones fútiles. Sé que si alguno de los que ven todo mal empezó a leer este post, seguramante no ha llegado hasta este punto.

De todas maneras, quiero poner algo que Enrique Santos Discépolo decía por los ´50s refiriéndose a los que en ese entonces veían “todo mal”.

“Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas acostumbrado a saber que tu patria era la factoría de alguien y te encontraste con que te hacían el regalo de una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado.

¡Pero con el sobretodo te quedaste! Entonces, ¿qué me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestás. ¿Y por qué protestás? ¡Ah, no hay té de Ceilán!
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Nuevo diseño del sitio y muestra fotográfica

Aprovechando que tenía que cambiar el estilo de mi sitio, elegí un tema de WordPress que me permite poner fotos en la cabecera.

Decidí que podía utilizar fotos que he venido sacando desde hace algunos años y que estaban quedando casi en el anonimato de mi PC.

Más de una persona me había pedido que subiera mis fotos como lo venía haciendo hasta el año 2009 en Flickr.

Este tema de WordPress me permite subir la suficiente cantidad de imágenes como para que tengas la oportunidad de ver siempre que entres o que actualices el sitio fotos diferentes.

Creo que hay para todos los gustos, y espero que gusten.

Una muerte

Un cuento de Héctor Oesterheld

Yo andaba investigando la muerte del Jon.
Las huellas, luego de contornear todo el pueblo, me llevaron hasta la pequeña casa junto al río, casi perdida entre los juncos.
No hacía frío, pero igual me subí las solapas del abrigo y hundí las manos en los bolsillos.
Subí cinco escalones no muy seguros, empujé la puerta, entré.
Jaulas, pajareras por todas partes. De fabricación casera.
Pájaros de colores: cotorras, cardenales, pechos colorados, canarios. Pájaros grises, pájaros marrones. Grandes y chicos.
Avancé: fue como entrar en una nube de píos, trinos, gorjeos. Y de olor denso, cálido.
De entre dos pajareras salió el hombre. Tricota agujereada, cabeza blanca. Ojos curiosamente grandes y claros en el rostro ceniciento, lleno de arrugas; un rostro muy gastado, pero abierto, cordial.
—Hace tres días… —empecé.
Y me detuve. Me miró por un momento. Miró al piso, volvió a mirarme. Ya nos estábamos entendiendo.
—¿Amigo suyo?
Asentí.
—¿Sabe lo que…, lo que le pasó?
Volví a asentir. Sigue leyendo

Para aplaudir de pie

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore

Es un corto animado de 15 minutos de duración.

Ha ganado el Oscar al Mejor Cortometraje Animado este año.

Tan sencillo y tan claro en el mensaje…

Recomiendo dos cosas: Verlo a pantalla completa y ver los créditos, que al final rinden un par de homenajes a personas que evidentemente lo habrán merecido.

En cuanto vi a Mr. Morris Lessmore, me di cuenta de que era un homenaje a Buster Keaton. La Wikipedia lo aclara; además de mencionar referencias al huracán Katrina y al Mago de Oz.

La información en la Wikipedia en inglés.

La información en la Wikipedia en español.

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Fantastic_Flying_Books_of_Mr._Morris_Lessmore

En busca de la felicidad

Netbooks, Notebooks, Smartphones, Tablets, consolas de juego, plasmas, equipos reproductores de mp3 y mp4, DVDs…

Eso para llevar encima.

Muchos de esos elementos, más alguna PC, videocable HD, home theatres, para tener en casa.

Por supuesto, una casa con aire acondicionado, calefacción, alfombras…

Una gran parte de lo que necesitamos para ser felices y que nuestros hijos crezcan jugando y entreteniéndose.

Es maravilloso ver que nuestros chicos se divierten en algunos momentos del día usando algunos de los equipos que mencioné más arriba.

Pero….. siempre hay un pero.

Un día cualquiera aparece un documentalista como Devin Graham, que se dedica a filmar documentales en África y cuelga de la red un video como “Children of Africa” y nos da una tremenda bofetada. ¡Qué digo una bofetada… Una tremenda patada en la zona del cerebro que olvidamos a usar porque así nos modelaron! y todo lo que veíamos tan maravilloso en el mundo que les armamos a nuestros hijos, se derrumba como un castillo de naipes.

Les dejo el video, pero antes les aviso que van a ver muchos chicos y chicas que andan descalzos o con calzado muy pobre; chicos que tienen que jugar, vivir y estudiar en lugares que no tienen pisos alfombrados; criaturas que no tienen consolas ni juguetes a control remoto; que no pueden criar mascotas exóticas o de raza; chicos, en definitiva, que no vemos nunca por mucho que caminemos por nuestro barrio.

La FELICIDAD, escrita así, en negrita, cursiva y mayúsculas no está donde la estamos buscando.

Por favor, verlo a pantalla completa y con sonido.

La música es de Stephen J. Anderson y las voces de Jennifer Rasmussen, Shaun Barrowes y Rabecca Lord.

Más información sobre Devin Graham:
https://plus.google.com/112592018743840342534/posts
http://www.imdb.com/name/nm2452582/

Más información sobre Stephen J. Anderson:
http://www.stephenjanderson.com/
http://www.facebook.com/pages/Stephen-J-Anderson-Composer/121942331239569

Internet es de todos

Y es de todos, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Para algo tenemos libre albedrío.

Según avisa la organización Avaaz, “el Congreso norteamericano está debatiendo una ley que le daría a EE.UU poder para censurar Internet a nivel mundial, ¡creando una lista negra que podría incluir a YouTube, WikiLeaks, e incluso a grupos como Avaaz!”

Ya es más que conocido el poder que tiene internet para comunicar a la gente, casi instantáneamente, ideas, imágenes y noticias.

También es sabido que la “comunidad global” también responde inmediatamente para tratar de evitar que se cometan injusticias, atrocidades y otras desgracias provocadas por diferentes grupos de poder en diferentes partes del mundo.

Antes se podía ocultar una noticia, simplemente prohibiendo el acceso a periodistas con cámaras. Hoy mucha gente que no tiene cámaras en sus teléfonos, tiene una pocket y puede registrar lo que está pasando y compartirlo con todo el planeta.

Ya no se puede esconder la verdad.

Ya no se puede controlar la difusión de las cosas que pasan.

Y eso representa un peligro para los planes de quienes ostentando poder, no quieren perderlo para poder seguir haciendo lo que quieran sin importar sus consecuencias.

Los invito a firmar el petitorio.

Internet no puede ni debe ser regulada por ningún país, institución o grupo.

Skaters en la A.F.I.P.

Hay un grupo de chicos, fanáticos del skate que los fines de semana -por lo menos los he visto un par de veces- aprovechan la bajada de la calle Hipólito Yrigoyen entre la calle Balcarce y la avenida Paseo Colón para perfeccionar su estilo.

Utilizando el desnivel de la vereda alta del edificio de la A.F.I.P. (Administración Federal de Ingresos Públicos), se lanzan a toda velocidad para saltar por sobre lo que vendría a ser el pasamanos de la escalera que tiene unos 9 o 10 escalones y tratan primero: de caer más o menos dignamente sin romperse nada y segundo: caer sobre el skate, mantener el equilibrio y terminar frenando al final de la vereda.

Les aseguro que ver lo que hacen, ver cómo salen “volando” y cómo la patineta opta por tomar su propia trayectoria realizando giros aleatorios, son más que evidentes de lo difícil que es terminar con éxito el salto.

Ayer, sábado me tomé el atrevimiento de acercarme para “robarles” algunas fotos que imaginé que podían ser interesantes, ya que quedan las figuras a contraluz y en el aire y no sólo quedé conforme con las fotos que salieron, sino que además, pude sentir las ganas que le ponen a su entrenamiento de manera que me hizo sentir un poco de envidia por ellos, que pueden pararse en una tablita con rueditas sin caerse y además hacer piruetas.

Lamentablemente, cuando decidí hacer la última foto, dejé al skater no del todo en cuadro y no pude documentar que la patineta estaba exactamente donde debía: debajo de sus pies, en línea con ellos y que le permitió segir rodando (a ambos, uno arriba del otro y en el orden justo, o sea el skate debajo y el skater arriba) hasta las vallas, en las que viró para detenerse en lo que fue -creo- “el salto del día”.

Para los detractores, que siempre los hay, debo aclarar que no interfieren con el tránsito peatonal, porque es una calle en la que hay muy poco los fines de semana y jamás se deslizan si hay una persona cerca de la zona en el que van a caer o que esté yendo para allí. Para eso se organizan para poner “vigías” que avisen cuándo pueden saltar sin molestar a nadie.

Tienen muy buena onda y creo que los desilusioné con las fotos, porque al aparecer ellos tan oscuros y en primeros planos, no son fácilmente identificables no muestran todo el trabajo ni pueden servir para buscar errores en el salto.

Lo siento chicos, lo hice por amor al arte de la fotografía, no del skate.

Les dejo las fotos, pero además les recomiendo que si están paseando por las proximidades de Casa Rosada, dediquen unos minutos a la tarde para ver lo que hacen. Creo que vale la pena.


Click en la foto la amplía.


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