Una noticia – Tres diarios – Tres realidades

Desde hace ya bastante tiempo, para ser más precisos desde la aparición de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que un sector del periodismo, el vinculado a los grandes medios y monopolios viene haciendo todo lo posible por impedir que la ley entre en vigencia.

Entre la enorme variedad de “argumentos” expuestos, el de la limitación de la libertad de expresión y de prensa es su caballito de batalla.

Las grandes corporaciones no están interesadas en contar LA verdad. Están interesadas en contar SU verdad.

Y como es lógico, SU verdad no es LA verdad.

Es simplemente crear el ámbito y las condiciones para poder seguir manejando -un poco entre las sombras y otro poco a la luz- la política para seguir ostentando -casi secretamente- la verdadera autoridad.

Según reza en la Biblia: Mt. 7: 15-16 “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis”.

Y nada mejor que mostrar los “frutos” que dan 3 diarios (periódicos) de Capital Federal para mostrar que para hablar en nombre del “periodismo independiente” hay que sustentar los dichos con los hechos.

Clarín online – 28/11/2012

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¡Caramba!

Yo que creía que con el tema de la seguridad no tendría fundamento. ¡Y pensar que pensé que tanto hablar de inseguridad era más una campaña de algunos medios para instalar esa sensación en la población!
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Ser o no ser… muchas cosas

El 18 de marzo de 2011, unos pocos días atrás, estuve en el Cerro Tronador, en Bariloche.

Una experiencia maravillosa de la que en otro momento hablaré y mostraré algunas fotos y algún video.

De lo que quisiera hablar hoy es de otra cosa: “De lo que podemos llegar a ser o no ser”.

En la zona del volcán hay un par de hermosas caidas de agua que crean un arroyo que corre por entra las rocas.

Mediante un camino bastante precario y agreste puede accederse a una vista más cercana a la pared montañosa y las caidas de agua.

El lugar tiene un nombre poco original: “Garganta del Diablo”.


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A mitad de camino hay unos cuasi escalones que permiten el descenso hasta el arrollo de aguas cristalinas generadas por el deshielo parcial del glaciar que se encuentra montaña arriba.

En este video puede apreciarse un poco la vista de la caída y del agua corriendo por entre las piedras.

Retomando la senda ascendente se llega hasta un lugar que nos acerca bastante a la cascada, previniéndonos de que no superemos la zona que marcan los carteles, porque es zona de avalanchas.

Dos carteles que se complementan muy bien, ya que en uno se muestra el ícono de avalanchas y claramente indica “PELIGRO ZONA DE AVALANCHAS” y el otro es una flecha cruzada, que claramente indica “NO AVANZAR” por lo que aquellos que no sepan español entiendan el mensaje.


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Por supuesto, estamos los que nos detenemos ante una clara indicación como esa, y los que no.


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En total unos 7 u 8 personas pasaron más allá de los indicadores y bajaron hasta el arroyo para estar unos metros más cerca de la caída de agua, que de todas maneras quedaba a cientos de metros y no creo que hubiera una diferencia a favor, ya que daba la impresión de que desde ahí abajo se perdía la vista de la parte inferior de la cascada que que sí podíamos ver los que no avanzamos.

En este caso, era una cuestión de ser o no ser.

Ser o no ser respetuoso de lo que se nos ordena mediante carteles, que son simplemente elementos pasivos que la únca presión que pueden ejercer es pedirnos que no sigamos, pero no tomar ninguna medida en caso de no respetarlos.

Ser o no ser concientes de que en una zona peligrosa, es imposible saber cuándo ocurrirá un evento que ponga en riesgo nuestra vida.

Ser o no ser inteligentes para darnos cuenta de que esa violación a lo establecido no nos convierte en mejores en ningún sentido. Ni más pícaros, ni más valientes, ni nada.

Pero hay aún algo más.

La foto de arriba puede mostrarnos un detalle que da como para pensar…


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¡Sí, el hombre que está de espaldas tiene un bebé en brazos!

Aquí, dejo que ustedes mismos describan con sus palabras lo que ese individuo puede ser o no ser.

No pasó nada.

No hubo avalanchas, ni terremotos, ni furiosas corrientes de agua bajando por las laderas.

No por lo menos esta vez.

1 Noticia = (1 Noticia ≠ 1 Noticia)

El título del post, que se ve un tanto confuso, significa que “una noticia es igual a dos noticias diferentes”.

Hummmm…

Sigue sin aclarar mucho.

Tal vez un ejemplo práctico sea lo mejor.

Fue hace unas horas noticia el descubrimiento en el aeropuerto de Barcelona de un embarque de droga (cocaína) de 900 kilos en un avión médico de una compañía argentina.

Tanto el piloto como el copiloto resultaron ser personas de interés para la prensa argentina, pero la identificación de ellas no fue la misma en por lo menos 2 diarios.

En el día de la fecha, los diarios Clarín y El Argentino, pusieron en primera plana la noticia.


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En Clarín, aparecen varios nombres importantes relacionados con estos traficantes.


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En la tapa de El Argentino aparecen menos nombres, pero al que más relevancia se le da, no aparece en el otro diario.


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Al tener ambos periódicos juntos, se hace evidente que más allá de la noticia, hay cierta intencionalidad en su presentación.
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El problema de escuchar una sola campana

Tenemos en estos tiempos en Argentina unos combates tremendos entre el “oficialismo” y la “oposición”.

No voy a entrar en debates de qué dice el Gobierno y a qué se opone la oposición.

Tampoco voy a explayarme sobre quién tiene razón y en qué.

Hace ya bastante tiempo que vengo viendo actitudes confrontativas extremas, y un día llegué a la conclusión de que escuchando a una de las partes en -casi- exclusividad, nunca iba a descubrir cuánta verdad o mentira -díganle error, si les gusta más- había en lo que escuchaba o leía.

Fue a partir de ese instante en que decidí que ya había sido engañado y estafado mucho tiempo por diferentes gobiernos y militares sediciosos y era hora de tratar de ver por mí mismo la realidad.

Así fue que comencé a recorrer sitios en internet que emitieran opinión, y a leer online 5 diferentes diarios -periódicos- para ir formandome una idea de cuál podría ser la realidad.

No leo los diarios de punta a punta, sino que ciertos temas sociopolíticos los leo en cada unon de esos diarios -si es que están en todos- y me voy formando una idea de qué puedo encontrar en cada publicación.

No me dejo influenciar -creo- por opiniones sin fundamentos.

Busco que la información tenga un cierto respaldo documental como para estar seguro que no estoy leyendo un texto basado en una “sensación”, que siempre es subjetiva, sino que se fundamenta en lo fáctico.

Encontré un video altamente recomendable de una escritora nigeriana: Chimamanda Adichie.

Hace una disertación bajo el título: “El peligro de una sola historia” en el marco de las charlas inspiradoras que genera TED, una organización sin fines de lucro creada en 1984.

Esta es la versión subtitulada en español, pero de todas maneras, transcribí todo el texto debajo del video, por si alguien quiere extraer algo de allí de una manera más sencilla.

Aclaración: Reemplazo el texto “cerveza de jengibre” por “Ginger Ale”, ya que creo que no debe hacerse una traducción literal, palabra por palabra; porque seguramente la referencia en el video es hacia la bebida Ginger Ale, para que no se confundan con una bebida alcohólica.
Además cambio la palabra “estufa” por “cocina”, no como habitación, sino como aparato para cocinar.

Recomendación: Para ver el video subtitulado, primero hagan click en donde dice “View subtitles”. Emergerá una caja de diálogo con una barra de desplazamiento a la derecha. Desplacen hasta abajo el botón, y en penúltimo lugar aparece la opción de subtitularlo en español. Hagan click en “Spanish” y luego hagan click en la pantalla.


El texto… Sigue leyendo

Declaración inconsciente de culpabilidad

¡Cuánta razón tiene la frase que dice que se es esclavo de las palabras que se dicen!

A veces miro las estadísticas para ver qué es lo que lleva a los visitantes a mi sitio y muchas veces me encuentro con búsquedas llamativas como esta.


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Creo que si alguien pregunta “formas de defenderme como empleador que hago si mis empleados me mandan el sindicato para aclarar su situación laboral”, es porque sus empleados no están en regla.

¿Cómo era eso de que a confesión de parte…?

Cosas leeredes que non creredes

Debo admitir que a veces soy un poquito prejuicioso.

Muchas veces doy por sentado que algo va a pasar sí o sí o que no va a pasar de ninguna manera.

Tal como la palabra lo indica, prejuicio significa juicio previo.

Previo a los hechos, porque damos por sentado que sabemos qué va a pasar o no.

La sorpresa me la he llevado al leer el diario La Nación, la nota aparecida en la sección Sociedad, firmada por Laura Di Marco, titulada “La revolución de las madres”.

La nota habla del valor de las madres que al ver a sus hijos víctimas de distintos tipos de delitos y peligros, han puesto manos a la obra y comenzado una lucha tenaz para alcanzar la justicia y que haya leyes que eviten más casos en el futuro.

Lo que me impactó fue que que a poco de empezar la nota aparece un párrafo que no parece salido de la redacción de este diario, de marcada tendencia derechista y poco dispuesta a asumir que sus socios de siempre cometieron todo tipo de violaciones, no sólo a los derechos humanos, sino además a nuestra Constitución Nacional.

Cito textualmente:

“Claro que el embrión de modelo “madres que luchan” hay que ir a buscarlo indudablemente a los setenta, con la valiente estrategia desplegada por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para denunciar las violaciones de los derechos humanos durante la última dictadura, y sus consecuentes pedidos de juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado.”

Aquí la captura de la pantalla:

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Y no sólo este párrafo.

Al final de la nota, luego del “© LA NACION” aparece el subtítulo: “Los logros más importantes“, con una lista de ellos; y como broche de oro, el último párrafo:

“El impulso de los Juicios por la Verdad y la Justicia en las causas por violaciones a los derechos humanos, durante la última dictadura. “

Aquí la captura de la pantalla:

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La nota en La Nación aquí.

El porqué tantos lo quieren…

… y tantos lo odian.

Me refiero a Diego Armando Maradona.

Yo ya expuse mi opinión, no creo que haga falta agregar más que un par de conceptos.

Siempre dice lo que cree.

Y hace lo que cree que tiene que hacer.

Es imposible dudar de él cuando de la camiseta de la selección se trata.

Así explicó el motivo por el que no sigue en la selección nacional como técnico.

Diego: yo te creo.

¡Caramba!

Los dichos de Alberto Arias, director del Registro Civil de Concordia me dejaron pensando en qué significan las palabras “moral”, “justicia”, “cristianismo”, y algunas más para ciertas personas.

Quiero pensar que quien está a favor de “lo moral”, está absolutamente en contra de “lo amoral”.

Quiero pensar también, que quien habla de justicia y la pregona, está totalmente en contra de la injusticia.

Quiero creer que quien habla de cristianismo -y creo que este juez es cristiano por lo que dice-, está en contra de los que actúan en oposición a lo que Cristo predicó.

… entonces, ¿qué conceptos morales tiene Alberto Arias?

… ¿qué clase de justicia querría administrar?

… ¿qué clase de religión profesa?

Se define a sí mismo como “objetor de conciencia”.

Buscando en la Wikipedia, nos encontramos con que de entrada nos dice que: “La objeción de conciencia es el rechazo al cumplimiento de determinadas normas jurídicas por ser éstas contrarias a las creencias éticas o religiosas de una persona.”

Para este señor -permítaseme usar este término aunque no sea el apropiado-, jamás casaría a una pareja gay, pero sí casaría a un genocida, sistemático violador de los derechos humanos.

Me pregunto: ¿quién le enseñó ese tipo de moral? ¿Dónde estudió leyes? ¿A qué clase de iglesia concurre?

Él manifiesta que sí casaría a Alfredo Astiz.

Evidentemente ni su moral, ni su justicia, ni su Dios están en contra de las personas que secuestran, violan y matan sistemáticamente, no les parece mal torturar gente ni hacerlas “desaparecer”.

¡¡¡GUUUUAAAAAAAUUUUUUU!!!

Aquí les dejo el video de CN23 en el que lo reportean y en donde ratifica lo vertido a un medio de Concordia.

La noticia en El Argentino.

Gracias muchachos

No estoy feliz, acabamos de perder 4 a 0 y es imposible estar alegre.

Pero estoy contento.

Aunque suene extrañísimo, siento que ambas frases no tienen un sentido contradictorio entre sí.

Es que no puedo estar triste. Tal vez podría definirlo como apenado, pero en cuestión de sentimientos y de las palabras que cada uno de nosotros utiliza para expresarlos, puede haber mucha diferencia y suceder que el mensaje no se entienda.

Voy a tratar de aclarar un poco.

No estar feliz, no implica estar triste, que es el sentimiento opuesto.

Así como no tener sensación de hambre no significa tener sensación de saciedad.

Por supuesto que me encataría poder estar feliz, festejando el pase de Argentina a la siguiente ronda del mundial, pero nos ganó una Alemania que estuvo bien plantada y que aprovechó casi todas las oportunidades que tuvo.

No hay nada para discutir en ese sentido.

Pero estoy contento por otro motivo.

La selección argentina fue un equipo.

No eran individuos (no había individualidades), eran todos uno solo. Todos con la misma idea en la cabeza: que el equipo gane, no que Messi nos salvara o nos guiara, sino que entre todos tenían que derrotar al rival.

Jugamos siempre a ganar, incluso cuando contra México sufrimos la presión del rival que nos ahogó durante muchos minutos.

Porque no salió nunca nuestro equipo a esperar al rival. Siempre fuimos a apurar, siempre para adelante, a ganar o ganar.

Estoy contento porque entre otras cosas, Martín Palermo pudo pasar a la historia o al Guiness no sólo porque erró tres penales en un mismo partido jugando para su selección, sino por ser el debutante “más viejo” y por haber convertido un gol en el mundial en esas circunstancias.

Diego Maradona confió en él, y acertó. Nadie creía en “el gran Martín” y nos dio antes la alegría de un gol clasificador sobre la hora en la clasificación.

Me alegro por él, porque es uno de los más queridos jugadores de la Argentina y se lo merece, aunque se va a tener que quedar con las ganas de levantar la copa del mundo, pero a veces todo no se puede.

Contento porque me equiviqué cuando pensé que “el Diego” no iba a ser capaz de manejar como técnico a la selección argentina.

Se me escapó -como seguramente se le escapó a todos los que pensaban como yo- que Él era un ícono, un referente para todos los jugadores y que iba a imponer respeto y que era el que podría transmitirles todo lo que sabía.

Me impactó la nota del New York Times que le pide disculpas a Diego por haber dudado. Creo que todos los que no estábamos del todo convencidos e incluso los detractores más acérrimos, tenemos que hacer un mea culpa y reconocer que nos equivocamos.

Diego, disculpame porque “se me escapó la tortuga”; es que en esto del Fútbol Grande, soy apenas “un cuatro de copas” y evidentemente estoy muy lejos del arco como para pretender ser goleador.

Quiero que sepas que hace mucho tiempo que tengo ganas de cruzarme con vos para poder decirte algo que tengo atragantado y que creo que debés escuchar:

GRACIAS POR TENER EL SIEMPRE CORAZÓN DEL TAMAÑO DE LA CAMISETA.

Porque me llenaste de alegría, sentimiento y pasión con las de Boca y la Selección, porque era un orgullo verte jugando “contra todos y contra todo” en Italia y España, porque siempre entendiste así el fútbol: pasión, garra, sacrificio, ganas de ganar.

Me hubiera encantado verte alzar nuevamente la copa del mundo; otra vez será.

Me gustó verte levantando la copa de Campeón. Una copa que levantás al margen de cualquier resultado.

Plegaria para muchos niños

Mientras oraba antes de acostarse, un niño pidió con devoción:

Señor, esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor.

Quisiera ocupar su lugar.

Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa.

Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de la familia a mi alrededor.

Ser tomado en serio cuando hablo.

Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo.

Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona.

Y tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque esté cansado del trabajo.

Y que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme.

Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo, que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada.

Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado.

Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisor.