Feb. 24

Todas las culturas tienen leyendas. Variadas. Con distintos tipos de mensaje.

Me gustó mucho esta leyenda cherokee:

Un viejo Cherokee estaba hablándole a sus nietos sobre la vida.

Les dijo: “Hay una batalla teniendo lugar en mi interior… es una pelea terrible entre dos lobos.

Un lobo representa el miedo, la ira, la envidia, la pena, el arrepentimiento, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el falso orgullo, la superioridad y el ego.

El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, el compartir, la serenidad, la humildad, la amabilidad, la benevolencia, la amistad, la generosidad, la verdad y la fe.”

Miró a los niños y les dijo: “Esa misma lucha está teniendo lugar en vuestro interior y en el de cualquier persona que viva.”

Los niños se quedaron pensando un momento y uno de los nietos le preguntó al abuelo “¿Y cual de los dos lobos ganará?”

Y el anciano Cherokee respondió: “Ganará el lobo al que más alimentes.”

Lo vi en el sitio de León el africano.

Dic. 24

¡FELIZ NAVIDAD!

Santa Claus

Oct. 15
Mr. Ed filosofando

Mr. Ed

Sep. 20

Diferentes culturas, diferentes frases.

El siguiente caso es verídico, me consta.

Sala de ginecología del Hospital Rivadavia.

Jovencita internada. No recuerdo si por un fibroma descubierto en radiología o una tomografía.

Ingresa el médico, también joven.

-¡Hola! ¿cómo estás?

-Bien.

-¿Cómo te llamás?

-María (no tengo datos firmes del nombre).

-Bueno, te voy a revisar… ¿has tenido relaciones?

-Sí, muchas.

(A los médicos les encanta la sinceridad).

- Bueno, a ver…

(Comienza la exploración manual).
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Ago. 08

Tal vez muchos no conozcan a Gianfranco Pagliaro.

Gianfranco Pagliaro

Nació en Nápoles (Italia) el 26 de julio de 1941. En 1956 empacó sus maletas y viajó a Buenos Aires.

Con su voz ronca y su acento de “tano” recién bajado del barco, fue uno de los cantantes que disfruté cuando era chico.

Nunca había oído este tema. Y lo conocí a través de un mexicano: Jorge, que desde tan lejos me enseñó que había canciones “argentinas” que nunca pude escuchar - entre otras cosas por la censura - por la radio o la tele.

Como un plato oriental, me dejó con un sabor agridulce y con la duda de saber quién es más boludo; si él o nosotros.

Para los que no saben qué es un boludo….

Aquí tienen la letra, por si les interesa.

La balada del boludo

Por mirar el otoño perdía el tren del verano;
usaba el corazón en la corbata;
se subía a una nube cuando todos bajaban.
Su madre le decía:
no mires las estrellas para abajo,
no mires la lluvia desde arriba,
no camines las calles con la cara, que ensucias la camisa,
no lleves tu corazón bajo la lluvia que se moja,
no des la espalda al llanto,
no vayas vestido de ventana,
no compres ningún tílburi en desuso.
Mira a tu primo, el recto, que duerme por las noches;
mira a tu tío el justo, que almuerza y se sonríe;
mira a tu primo el probo, puso un banco en el cielo;
tu cuñado el astuto, que ahora alquila la lluvia;
tu otro primo el sagaz, que es gerente en la luna.
Tiene razón mamá, dijo el boludo,
y se bebió una rosa.
No seré más boludo,
y se bajó del viento;
seré astuto y zahorí,
y dio vuelta una estrella para abajo.
Y se metió en el subte
y quedaron las gaviotas en el río.
Entonces vinieron los parientes ricos
y le dijeron: eres pobre, pero ningún boludo;
y el boludo fue ningún boludo.
Y quemaba en las plazas las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes, cobro su primer sueldo
y se compró cinco minutos de boludo.
Entonces, vinieron las fuerzas vivas y le dijeron:
has vuelto a ser boludo, ¡boludo!
Seguirás siendo siempre el mismo boludo;
seguirás siendo el mismo boludo siempre;
seguirás siendo un boludo siempre;
debes dejar de ser boludo, ¡boludo!
Y medio boludo, con esos cinco minutos de boludo,
dudaba entre ser ningún boludo o seguir siendo un boludo para siempre.
Y subió las escaleras para abajo;
hizo un hoyo en la tierra,
miraba las estrellas,
la gente le pisaba la cabeza, le gritaba: ¡boludo!
y él seguía mirando a través de los zapatos.
Entonces vino un alegre y le dijo: ¡boludo alegre!
Vino un pobre y le dijo: ¡pobre boludo!
Vino un triste y le dijo: ¡triste boludo!
Vino un pastor protestante y le dijo: ¡reverendo boludo!
Vino un cura católico y le dijo: ¡sacrosanto boludo!
Vino un rabino judío y le dijo: ¡judío boludo!
Vino su madre, y le dijo: hijo, no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules, y le dijo: te quiero.

Jul. 19

El “Negro” Roberto Fontanarrosa, a los 62 años, se nos fue.

Comencé a disfrutar de sus trabajos cuando en la década del ´70 publicaba sus chistes en la revista Hortensia. Desde ese momento, fui un fanático suyo.

Historietas, viñetas, cuentos, novelas; ningún género escapó a su pluma genial.

Cuando en 2004 fue uno de los expositores en el Tercer Congreso de la Lengua Española, demostró su toda su capacidad, cuando para la disertación escogió como tema el de “las malas palabras”; llegando al súmmum al explicar la importancia de pronunciar correctamente la palabra “mierda”, arrancando risas y aplausos de toda la concurrencia.

Enfermo de esclerosis lateral amiotrófica, fue perdiendo la funcionalidad de su cuerpo, comenzando por su brazo izquierdo (¡menos mal que no era zurdito!), y deteriorándose progresivamente, hasta que, al llegar a enero de este año, anunció que debido a que ya no podía controlar su mano derecha, dejaría de dibujar para aportar el guión únicamente.

A pesar de que lo intentó, la enfermedad pudo más que él. Hoy murió por un paro cardiorrespiratorio.

No hubo tema que no tratara con su ingenio y su humor extraordinario. Política, religión, fútbol (su pasión), e incluso su propia muerte.

Hace muchos años él mismo escribió su propio epitafio:

El día en que yo me muera quedarán mudas las gomas “H”
Pondrán a media asta las Dos Banderas

El día en que dibujó su propia muerte, gozaba de buena salud, pero mal carácter, por lo que fue “tranquilizado” por Boogie el aceitoso con su 44 Magnum de luxe. Más le hubiera valido un pequeño aumento para Don Inodoro…

Ahora ya está.

Ya se fue.

O no.

Podemos apelar a la sentencia final de Boogie: Los dibujantes pasan, los dibujos quedan”.

La historieta, que durante tantos años guardé entre mis tessoross, la pongo aquí para compartirla con todos ustedes.

Primera parte

La primera muerte de Roberto Fontanarrosa - 1

Con click amplía en página nueva.

Segunda parte

La primera muerte de Roberto Fontanarrosa - 2

Con click amplía en página nueva.

Aunque no quiera, se me pianta un lagrimón.

El sitio oficial.
Él en la Wikipedia.

Jun. 24

… pero marcó a su hijo - Sergio Sinay - profundamente.

Y habló de él.

Vale la pena leer lo que dice.

No importa si se termina con los ojos húmedos, con dificultad para tragar, con la necesidad de lanzar un largo y profundo suspiro para recobrar la apostura.

Lean: “Mi padre no fue un gran hombre” en el blog de Mirta Núñez.

Ene. 27

Transcribo aquí las palabras iniciales de El Discurso del Método. Seguramente lo terminarás de leer con una sonrisa y estarás de acuerdo con él. Tuvo tanto sentido común como vos. ;-)

El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada uno piensa estar tan bien provisto de él que aun aquellos que son más difíciles de contentar en todo lo demás, no acostumbran a desear más del que tienen. En lo cual no es verosímil que todos se engañen, sino que más bien atestigua ello que el poder de bien juzgar y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que se llama el buen sentido o la razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y asimismo, que la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros, sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por distintas vías y no consideramos las mismas cosas. Pues no basta con tener la mente bien dispuesta, sino que lo principal es aplicarla bien. Las más grandes almas son capaces de los mayores vicios tanto como de las mayores virtudes, y los que no caminan sino muy lentamente pueden avanzar mucho más, si siguen siempre el camino recto, que los que corren apartándose de él.

René Descartes (La Haya, 1596 - Estocolmo, 1650)