¡Fui atacado por un elefante!

… Y sobreviví.

¡¡¡Y no sólo una vez, sino dos!!!

Lo más increíble fue que los ataques se produjeron con 5 años de separación.

El primero ocurrió en el 2009 y el segundo en 2014.

Y si aún no les parece lo suficientemente extraordinario, ambos ataques fueron hechos por el mismo animal.

En ambos casos, la agresión se produjo sin que mediara provocación alguna de mi parte.

Sé que los elefentes son animales que pueden reaccionar con violencia ante lo que en ese momento consideren una situación de peligro potencial o de invasión al espacio que consideran suyo.

Les puedo asegurar que en ninguno de estos casos invadí su territorio.

Si quieren comprobar lo que digo, les muestro las dos filmaciones del primer ataque, del que fui víctima en el 2009.

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¡Este no es mi Billiken!

En la década del ´60 (¡uff qué viejo que soy!) mis viejos me compraban la revista Billiken.

Era una publicación semanal orientada para chicos de primaria, en donde encontrábamos no sólo láminas, figuritas e información para el colegio, sino historietas de humor y aventuras además de actividades recreativas.

La primera revista salió el 17 de noviembre de 1919 y en la actualidad todavía se sigue vendiendo.

Esta era la tapa del Nº1

Revista Billiken N° 1 - 17-11 1919
Click en la foto la amplía y minimiza.

Pero mayúscula sorpresa me llevé cuando descubrí que no sólo existía la revista que durante tantos años compré.

En Estados Unidos También había Billiken, pero diferente

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Ecce Homo en la feria de San Telmo en Buenos Aires

Cada vez estoy más convencido de que en materia de arte no existen límites.

También creo que en materia de artistas, podemos afirmar que estos no tienen techo.

Pero más allá de lo lo que cada uno de nosotros pueda “creer” respecto a este tema, hay algo indiscutible:

Están los “artistas” que crean “arte” para poder comer, y algunos, gracias a su trabajo comem muy bien.

Toda esta introducción viene a colación de lo que el 15/12/2013 encontré en una galería de la calle Defensa en el día en que la feria de San Telmo de Buenos Aires habilita la calle para puestos de artesanos y vendedores de antiguedades expandiendo lo que antes se limitaba a la Plaza Dorrego, convirtiendo el barrio en un polo de atracción de turistas de distintas partes de Argentina y el resto del mundo, aunque muchos vecinos de Buenos Aires ocasionalmente hagan un recorrido por el barrio un domingo.

Y aunque parezca increíble, esto es lo que enonctré: Sigue leyendo

Historia antigua –sólo de computadoras-

Este post tiene la finalidad de contar algo sobre las computadoras antiguas y que podamos divertirnos un rato con una parodia de 2001, una odisea en el espacio de Arthur C. Clarke.

Los más viejos de los usuarios de computadoras, muchas veces nos olvidamos lo que fue la historia antigua de la computación.
Para comunicarnos con el mundo a través de BBSs, porque no existía la web como ahora, usábamos la conexión telefónica y en mi caso un módem V.32 que transmitía a una extraordinaria velocidad de 9.600 bits por segundo. Para los que no saben mucho del tema, les cuento que un bit es “el acrónimo Binary digit (‘dígito binario’). Un bit es un dígito del sistema de numeración binario. Las unidades de almacenamiento tienen por símbolo bit” Lo enconmillado está extraído de la wikipedia.
Ahora bien, con un bit no hacíamos nada; para tener un número, un caracter o un símbolo del teclado, necesitábamos juntar 8 para hacer un byte.
Ahora piensen que si dividimos la velocidad 9.600 bits por 8 para hacer bytes, nos da la increíble velocidad de más o menos 1k por segundo.
Para transferir vía módem un archivo de un mega, necesitaríamos 1.000 segundos, o sea, algo más de un cuarto de hora.
Es evidente que haciendo señales de humo, los indios se comunicaban más rápido que nosotros.
En cuanto a las computadoras, empecé con una Commodore 128, que vendí para comprarme una PC XT 286. Luego cuando salió la 386, por supuesto que me compré una. La siguiente versión fue una 486 que armé yo mismo comprando por distintos lugares -por una cuestión de precios- los diferentes componentes.
Luego, el gran salto: Intel anunció el procesador Pentium.
Inmediatamente salí a comprarme uno para instalarlo en mi fiel 486, pero Sigue leyendo

Mejor no saber dónde está el piloto

En el año 1980 se estrena el film Airplane!, que en los países de habla hispana se presenta como ¿Y dónde está el piloto?

Una disparatada comedia que en gran parte transcurre a bordo de un avión en vuelo, en donde se generan situaciones absolutamente ridículas.

Todos los que disfrutamos de esa película, sabemos que podemos tomar un avión confiando en que el personal de abordo es absolutamente normal…

Pero imagínenese por un momento que la cosa no es tan así.

¿Cómo se sentirían si vieran algo que les hiciera sentir como en esa comedia escrita por Jim Abrahams y David Zucker?

Les doy una ayudita:


Click en la foto la amplía.

Más de uno quedaría al borde del infarto.

Es como para reirse un rato, pero imagino a ninguno de nosotros nos hubiera causado gracia estar ahí en ese momento.

Para los que creen que algo así es raro que pase, piensen que podría haber sido de otra manera:


Click en la foto la amplía.
Si quieren ver la fuente, es Página 12, y el enlace éste.