Una noticia – Tres diarios – Tres realidades

Desde hace ya bastante tiempo, para ser más precisos desde la aparición de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que un sector del periodismo, el vinculado a los grandes medios y monopolios viene haciendo todo lo posible por impedir que la ley entre en vigencia.

Entre la enorme variedad de “argumentos” expuestos, el de la limitación de la libertad de expresión y de prensa es su caballito de batalla.

Las grandes corporaciones no están interesadas en contar LA verdad. Están interesadas en contar SU verdad.

Y como es lógico, SU verdad no es LA verdad.

Es simplemente crear el ámbito y las condiciones para poder seguir manejando -un poco entre las sombras y otro poco a la luz- la política para seguir ostentando -casi secretamente- la verdadera autoridad.

Según reza en la Biblia: Mt. 7: 15-16 “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis”.

Y nada mejor que mostrar los “frutos” que dan 3 diarios (periódicos) de Capital Federal para mostrar que para hablar en nombre del “periodismo independiente” hay que sustentar los dichos con los hechos.

Clarín online – 28/11/2012

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¡Caramba!

Yo que creía que con el tema de la seguridad no tendría fundamento. ¡Y pensar que pensé que tanto hablar de inseguridad era más una campaña de algunos medios para instalar esa sensación en la población!
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Edificios destruidos

En el afán por buscar fotos impactantes que reflejen el espíritu humano de destrucción, he recorrido muchos lugares por todo el planeta, encontrando dondequiera que fuese señales de esa tendencia a hacer trizas lo que otros han construido.

Fue en Europa del Este que hice estas fotos.

¿El lugar?

Ni lo recuerdo bien ni me interesa.

¿La fecha?

Otro dato que no viene al caso.

Simplemente su vista me sirve como ejemplo de lo que el hombre puede hacer.

Estos edificios a punto de desmoronarse me hicieron sentir insignificante, no sólo por estar a muy poca distancia de su colosal volumen, sino por la sensación de miedo constante de que comenzara a caer mientras los recorría.

Seguramente no quedan registros de quiénes habitaron en su interior; ni siquiera había rastros de animales o alimañas que hayan buscado refugio.

Es ahora, mientras estoy escribiendo esto, que me doy cuenta de que debí haber corrido un gran peligro al aventurarme entre los escombros, porque los animales saben o presienten el peligro inminente y se alejan; los hombres desoimos esos mensajes y cometemos locuras como la que yo cometí al recorrer edificios a punto de caer.

Les muestro y comento las fotos:

Tuve que acercarme para cerciorarme que lo que a la distancia parecía un rostro, no lo era.

Tal vez el alma de la última persona que pisó el edificio antes de su destrucción quedó atrapada en las ruinas y aún no se ha ido.

Sea lo que sea, insisto en que en ese pedazo de muro hay un rostro que grita.

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Edificio torcido en el Walmart de Avellaneda

En lo que antiguamente era el mercado de lanares de Avellaneda, que luego fue un depósito de la Municipalidad, se instaló el supermercado Walmart.

Se construyeron además un shóping: el Alto Avellaneda, un gran edificio donde funcionó durante unos años el Sams Club, que era el mayorista de Walmart qua ahora se ha convertido en un Easy y una más modesta construcción para Norauto.

Frente a estos dos últimos comercios, desde hace un tiempo se está construyendo un nuevo edificio.

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Hasta ahí, nada importante para remarcar, más allá de que va a tapar la vista de estos negocios.

Pero si nos ponemos a un costado, a cierta distancia, la construcción no terminará de convencernos.

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Parece que estuviera torcida.

Si le prestamos un poco más de atención, veremos que en realidad ¡¡¡ESTÁ TORCIDO!!!

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Si no pueden dar crédito a sus ojos, simplemente cuenten la cantidad de filas de ladrillos a la derecha y a la izquierda.

No soy arquitecto ni ingeniero, pero tengo la sensación de que un edificio torcido no es lo mejor para construir.

¿Será que nadie se ha dado cuenta?

No sé qué es lo que van a poner allí, pero me parece inseguro.

Manga, animé y más en el Jardín Japonés

Mi vieja cámara digital dijo basta y tuve que comprarme una nueva.

El domingo 14 fuimos con Tere a Palermo para probarla y ver qué clase de fotos podía sacar con el nuevo modelo.

Nos decidimos por el Jardín Japonés y hacia allí fuimos.

Poco antes de llegar, nos encontramos con dos señoritas de las que no se ven habitualmente en Buenos Aires.

Hatsune Miku (derecha) – Click en la foto la amplía.

Nos llamó un poco la atención, pero sabiendo que a pocos metros se encontraba un sitio que cultural y visualmente representa a Japón, pensamos que sería más o menos algo normal por allí.

Nuestra sorpresa no tuvo límites cuando al llegar vimos a través del cerco que adentro había algunas personas más vestidas como personajes de manga y animé.

Imaginamos que podríamos “robar” algunas fotos a estos personajes y decidimos entrar.

No eran algunas personas más. Eran muchas.
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Discépolo siempre está vigente

Hace apenas un par de días tuve una discusión sobre política con un amigo.

No hubo argumentos ni datos que le hicieran ver otra realidad que la que él veía “con sus propios ojos”.

No era una cuestión de ver el vaso medio vacío o medio lleno.

El argumento me sonaba a “pero el vaso no está lleno hasta el borde”.

Cuando le aportaba datos, los negaba, dudando de las fuentes.

Al llegar a este punto, decidí que era mejor dejar que hiciera su catarsis sin hacer ningún otro comentario.

Luego de un tiempo en el que evidentemente seguí dándole vueltas al asunto, llegué a una conclusión:

Él, como muchos otros, no es que ve las cosas mal. Tampoco es que no pueda ver las cosas bien, sino que las siente (de sentimiento, no de sentidos) muy mal.

Además, él y muchos otros, no tienen ningún interés en ver.

Tengo la sensación de que tienen terror a enfrentarse con ciertos datos irrefutables que les hagan ver que estaban -por lo menos en algunos puntos- equivocados. Se refugian en un búnker a prueba de datos y niegan sistemáticamente que provienen de lugares absolutamente independientes.

Como ejemplo cito que la fuente era un organismo de las Naciones Unidas, y la respuesta fue que esos organismos publicaban lo que el gobierno quería, no los datos verdaderos.

Otro argumento es “yo ando por la calle y veo la realidad”.

Para los que “andan” -transitan- por la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, deberían saber que según el Instituto Geográfico Nacional tiene 200 km². Si no le quieren creer al IGN, en la Wikipedia dice que son 202 km².

Si lo hacen por todo el país, sólo en la parte continental son 2.791.810 km². Si nuevamente dudan del organismo oficial, en la Wikipedia dice 2.780.400 km².

Sigue siendo mucho para recorrer y poder ver las realidades con sus propios ojos.

No quiero embarcarme en discusiones fútiles. Sé que si alguno de los que ven todo mal empezó a leer este post, seguramante no ha llegado hasta este punto.

De todas maneras, quiero poner algo que Enrique Santos Discépolo decía por los ´50s refiriéndose a los que en ese entonces veían “todo mal”.

“Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas acostumbrado a saber que tu patria era la factoría de alguien y te encontraste con que te hacían el regalo de una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado.

¡Pero con el sobretodo te quedaste! Entonces, ¿qué me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestás. ¿Y por qué protestás? ¡Ah, no hay té de Ceilán!
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Nuevo diseño del sitio y muestra fotográfica

Aprovechando que tenía que cambiar el estilo de mi sitio, elegí un tema de WordPress que me permite poner fotos en la cabecera.

Decidí que podía utilizar fotos que he venido sacando desde hace algunos años y que estaban quedando casi en el anonimato de mi PC.

Más de una persona me había pedido que subiera mis fotos como lo venía haciendo hasta el año 2009 en Flickr.

Este tema de WordPress me permite subir la suficiente cantidad de imágenes como para que tengas la oportunidad de ver siempre que entres o que actualices el sitio fotos diferentes.

Creo que hay para todos los gustos, y espero que gusten.

¡¡¡DIOS!!!

No me siento en estos momentos capacitado para hacer comentario alguno con respecto a la nota aparecida en el día de hoy en el diario Página 12, firmada por Horacio Verbitsky.

La imagen del cuadrado blanco de luto es porque tampoco se me ocurre cuál sería la mejor imagen para acompañar esta nota.

Transcribo la noticia:

Buenos Oficios

Videla habló con una revista de Córdoba sobre la complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura militar. El rol de Laghi y Primatesta y el testimonio de un ex sacerdote. No sólo asesoraron a la Junta sobre cómo manejar la cuestión de los detenidos-desaparecidos. También le ofrecieron sus “buenos oficios” para informar a algunas familias del asesinato de sus hijos garantizando que no lo hicieran público. Se comprende por qué hasta hoy la Iglesia no ha excomulgado a Videla.

Por Horacio Verbitsky

El ex dictador Jorge Videla dijo que el ex nuncio apostólico Pío Laghi, el ex presidente de la Iglesia Católica de la Argentina Raúl Primatesta, y otros obispos de la Conferencia Episcopal asesoraron a su gobierno sobre la forma de manejar la situación de las personas detenidas-desaparecidas. Según Videla la Iglesia “ofreció sus buenos oficios” para que el gobierno de facto informara de la muerte de sus hijos a familias que no lo hicieran público, de modo que cesaran la búsqueda. Esto confirma el conocimiento de primera mano que esa institución tenía sobre los crímenes de la dictadura militar, como consta en los documentos secretos cuya autenticidad el Episcopado reconoció ante la justicia hace dos meses. Pero además muestra un involucramiento episcopal activo para que esa información no trascendiera tampoco por comentarios de los familiares de las víctimas, de cuyo silencio la Iglesia era garante.
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Una muerte

Un cuento de Héctor Oesterheld

Yo andaba investigando la muerte del Jon.
Las huellas, luego de contornear todo el pueblo, me llevaron hasta la pequeña casa junto al río, casi perdida entre los juncos.
No hacía frío, pero igual me subí las solapas del abrigo y hundí las manos en los bolsillos.
Subí cinco escalones no muy seguros, empujé la puerta, entré.
Jaulas, pajareras por todas partes. De fabricación casera.
Pájaros de colores: cotorras, cardenales, pechos colorados, canarios. Pájaros grises, pájaros marrones. Grandes y chicos.
Avancé: fue como entrar en una nube de píos, trinos, gorjeos. Y de olor denso, cálido.
De entre dos pajareras salió el hombre. Tricota agujereada, cabeza blanca. Ojos curiosamente grandes y claros en el rostro ceniciento, lleno de arrugas; un rostro muy gastado, pero abierto, cordial.
—Hace tres días… —empecé.
Y me detuve. Me miró por un momento. Miró al piso, volvió a mirarme. Ya nos estábamos entendiendo.
—¿Amigo suyo?
Asentí.
—¿Sabe lo que…, lo que le pasó?
Volví a asentir. Sigue leyendo

Incendio en Avellaneda

Anoche escuchamos muchas sirenas de bomberos que se detenían cerca de mi casa.

Al mirar por la ventana trasera, pudimos ver llamas y humo saliendo a no mucha distancia.

Subimos a la terraza -yo con la cámara en la mano- para ver qué era lo que estaba pasando.

En un primer momento pensé que sería de un lavadero de autos que está por la Av. Belgrano y que quizás algún vehículo estuviera incendiándose. Pero no; un par de minutos después, pude comprobar que por concentrar mi atención en las llamas, no me había dado cuenta de que veía las luces del lavadero y que el fuego era unos metros más lejos.

Supuse que sería en un lote en el que hace algunos años se incendiaron varias viviendas de madera y que fueron reconstruídas en parte con materiales.

Por la mañana, pude ver que el incendio no había sido allí, sino una casa en el terreno siguiente. Además, me enteré que un taller de cueros también había sido afectado.

Si bien un incendio en una casa es una terrible desgracia, afortunadamente no se produjeron víctimas, y quedó un hombre sin lugar para vivir y sin pertenencias y una mujer y su hija anoche habrán sido evacuadas -imagino- y no sé si pudieron volver al momento en que estoy escribiendo esto.

Los bomberos acudieron rápidamente y en unos pocos minutos sofocaron la mayor parte de las llamas, demorando luego en la remoción de escombros y la extinción de los pequeños focos que quedaron.

Por la mañana había en la calle parte de los materiales incendiados. Por la tarde había bastante más.

Las sensaciones de nosotros, los que estábamos mirando fueron las mismas: impactados por lo imponente de las llamas y espantados por el poder de destruirle la vida a nuestros vecinos. Eso se refleja en los comentarios que hablan de lo malo y hermoso que es. Sobre el final se corta la frase que terminaba más o menos así: … eso es lo terrible, que a pesar de ser tan hermoso sea tan terrible u horrible, no estoy seguro de quél de las dos palabras se usaron.

Si bien conocía a las víctimas sólo de vista, espero que puedan soluciar los problemas que les ocasionó el incidente.

Les dejo las imágenes que pude capturar desde mi casa.

Para aplaudir de pie

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore

Es un corto animado de 15 minutos de duración.

Ha ganado el Oscar al Mejor Cortometraje Animado este año.

Tan sencillo y tan claro en el mensaje…

Recomiendo dos cosas: Verlo a pantalla completa y ver los créditos, que al final rinden un par de homenajes a personas que evidentemente lo habrán merecido.

En cuanto vi a Mr. Morris Lessmore, me di cuenta de que era un homenaje a Buster Keaton. La Wikipedia lo aclara; además de mencionar referencias al huracán Katrina y al Mago de Oz.

La información en la Wikipedia en inglés.

La información en la Wikipedia en español.

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Fantastic_Flying_Books_of_Mr._Morris_Lessmore